El videograbador portátil para nevera.
Hace 1 año
La vida se acaba. El tiempo pasa borrando todo vestigio de movimiento. Todo va quedando inerte, quieto. El polvo del silencio deposita capas sobre capas de oscuridad y misterio. Y el olvido quedó enterrado en el pozo negro. Como si no hubieras vivido, como si tu imagen nunca hubiera existido. La muerte se lo lleva todo, y se produce el vacío. Tal vez, salga a la luz tu calavera de cuencas vacías, pero eso es muerte, ya ni siquiera recuerdos de lo que fue otro día. Hay que enfrentarse a la realidad de una tumba fría, y estar preparados para la partida. No hay demoras cuando llega, no se le puede decir que vuelva mañana. Ha llegado tu hora. Y el mundo se detiene para ti, el reloj de tú tiempo dejó de marcar, todo se paró, todo se oscureció. Ha empezado tu eternidad.
Imagen de Madrid un día de noviembre de 1975. Aparentemente, normalidad absoluta. La gente paseaba o iban a sus quehaceres y los limpiabotas a la espera de algún cliente, de algunas monedas que llevar a casa. Con frecuencia rompía el silencio los aullidos de las sirenas de los coches de policía. Calma tensa. Pero, no pasaba nada, eso se decía..