Foto de principio de 1980.Nostálgica imagen de calles adoquinadas y con ausencia de coches, de ruidos, contaminación y prisas. La bestia pasea sin sobresaltos el carro con el hombre mecedor de la paz que en ese momento disfruta. Impensable estampa para estos tiempos.

Qué ternura de foto y que envidia de ese hombre con esa paz y tranquilidad que lleva, que eso es una cosa, que en estos días, uno pregunta y eso que es?
ResponderSuprimirUn besito Disan, estoy achicharrá, jajajaja.
Entrados los ochenta, he montado en un carro tirado por una mula por calle adoquinada.
ResponderSuprimirLa calle ahora está asfaltada y he perdido su encanto.
Un saludo.
Daniela Haydeé
Qué lujo de foto Disancor.... en muchos aspectos eran muuuuy afortunados en aquellos tiempos. La evolución nos ha hecho involucionar :-(
ResponderSuprimirSiempre un placer inmenso pasarme por aquí.
Te dejo un beso con achuchón grande
Que tranquilidad denota esa foto, casi que me apetece transportarme a ese lugar lleno de serenidad.
ResponderSuprimirSaludos
La tranquilidad volvería si fomentaran la bici, como en otras ciudades.
ResponderSuprimirUn besazo.
Hola Disancor. Preciosa estampa. Antes, el medio más económico y natural era este. Eran otros tiempos, que creo, que no volverán. Y aunque volviesen, las caballerías se harían daño en sus pezuñas por el asfalto cuando se calienta con las altas temperaturas. El movimiento no sería igual, ya que con las piedras y tierra el balanceo era como una suave nana. El ruido de las caballerías al andar por el pavimento en cementado, es un ruido monótono de las ciudades.
ResponderSuprimirNos queda la nostalgia al contemplar tus fotos. Enhorabuena, está de concurso.
Saludos y un fuerte abrazo
Aquellos pacientes animales, hoy son historia. Ya sólo queda en las grandes ciudades el tipismo de los coches de caballos para el turista y la gente caprichosa y con dinero.
ResponderSuprimirAquí hemos tenido unos días de mucho calor, pero hoy esta fresquito.
ion-laos, un beso-
Hoy es todo un acontecimiento para un niño montar una bestia. Ya son casi especie desconocida, cono es algo extraño los adoquines en las calles por donde las animales hacian sonar las herraduras.
ResponderSuprimirDaniela Haydeé, un saludo.
Para mi el lujo es que te pases por aquí, y que además estes encantada con mi aportación fotográfica. Estoy contento de poder mostrar las cosas y la vida de tiempos pasados. No es mucho lo que doy, pero es todo lo que tengo.
ResponderSuprimirFeliz inicio de semana.
silver, muchos besos.
Sí, la paz que se le ve al hombre de la foto, es algo casi desconocido en estos tiempos de prisas y carreras, sobre todo, en las grandes ciudades.
ResponderSuprimirMuy agradecido por tú visita y comentario.
Rosi, un saludo.
La bici sería la solución para mejorar el tráfico y reducir la contaminación, pero la gente parece que no esta dispuesta a hacer el esfuerzo de dar pedales.
ResponderSuprimirODRY, un beso.
Sobre todo, el tiempo no vuelve. La imagen de la foto tiene de vida el tiempo que aguante el papel que la contiene. Tal vez se hagan copias, pero ya la escena estará muy lejana, y nadie habrá conocido aquellos tiempos. Es hoy, y ya se puede pensar como era posible vivir una vida tan tranquila y trasladarse en un transporte tan lento.
ResponderSuprimirisa, un abrazo.
Una foto salpicada con la magia que produce, la ternura, la experiencia y el respeto de tan bello anciano!
ResponderSuprimirUn Besito Marino
Desde luego, impensable! es una foto que transmite tanta paz....
ResponderSuprimirbesos
UT
...y la foto representa un momento de la vida de otra época. Hoy es impensable encontrarse con escena tan tranquila.
ResponderSuprimirTita la más bonita, un beso.
Sí, esa foto esta muy lejos de la realidad de estos tiempos. De la velocidad, la prisa y la contaminación. Transmite la tranquilidad y la calma que tanto vamos necesitando.
ResponderSuprimirUt, un abrazo.
Gran foto.
ResponderSuprimirYo viví esos tiempos. Mi tio tenia un carro, un mulo y una huerta lejana que atender.
Recuerdo que durante una vacaciones jugando me subí al acarro que estaba aparcado en puerta de la casa y me caí. Aun luzco la cicatriz que me dejarón unas gafas que llevaba. 7 puntos de brecha junto la ceja.
Ahora estos transportes, que aun perduran algunos por allí, son casi incompatibles con el ritmo de vida actual. Para el conductor de vehiculo a motor encontrarse uno delante es una maldición y un desafio a su paciencia.
Saludos
Ya no hay sitio por donde puedan circular carros tirados por animales. Además vivimos a toda velocidad, tenemos prisa por llegar pronto a todas partes. No podemos detenernos porque por detrás nos vienen empujando. Todavía en los pueblos gozamos de algo de tranquilidad, pero en las grandes ciudades debe de ser terrible. Es un cambio que durante muchisimos años no tendrá marcha atrás.
ResponderSuprimirUno, un abrazo.
Que lindo recuerdo. Una imagen hermosa.
ResponderSuprimirmariarosa
Emociona tener la sención de que con el recuerdo ha resucitado el hombre de la foto. Las fotos ofrecen el encanto de revivir el pasado.
ResponderSuprimirmariarosa, un beso.