Últimamente leo muy poco. El temblor de las manos no me permite ni siquiera leer un periódico. Tampoco paso bien las hojas de un libro, y si las letras son pequeñas, no las enfoco a causa del movimiento de la cabeza. Con esta pequeña dificultad me es imposible buscar datos en archivo para poner pié foto a la documentación gráfica que vengo publicando en el blog. Así que he de fiarme de la memoria, y rebuscar entre los recuerdos acontecimientos, nombres y fechas de cosas que ocurrieron hace muchísimos años. No es fácil, porque muchas cosas se borraron de la cabeza, y lo que queda, se ha vuelto muy impreciso. Vale para andar por casa, pero no para una publicación seria, como pretendo que sea la mía. Alguna vez salgo del paso con algún dato que me proporciona un amigo. Pocas, porque también para la memoria de ellos ha pasado el tiempo. Me empeño en correr con la vida, actualizando conocimiento, sin embargo, siempre ando rezagado. Será así, me digo, o puede que esto me pase a mí solo. Y no quiero quejarme ni presumir de nada, aceptando la vida como se presenta.
Casi todo mi tiempo lo consumo en el blog. Todas las fotos que publico he de escanearlas de sus negativos. Eso me lleva mucho tiempo, ya que tengo que seleccionarlas, darles forma informática, archivarlas y prepararlas para el blog. Hay que tener en cuenta que son imágenes analógicas. Muchas de esas operaciones se ahorran con las modernas cámaras digítales. Y por si todo esto fuera poco, manejo las teclas del ordenador con mucha dificultad. Tardo mucho en cada pulsación, aunque nunca corrijo un texto. No me llegaría el tiempo. Y con el ratón, parecidos problemas. He buscado soluciones para, por lo menos, escribir con alguna normalidad. Utilizo combinaciones de números, programas de voz, plantilla para el teclado…Y por una cosa o por otra, siempre acabo escribiendo con un solo dedo de la mano derecha y sujetándola con la mano izquierda. Renunciando, de cuando en cuando, a signo como la interrogación. En el fondo soy un tipo muy orgullo, podría aceptar alguna ayuda, pero siempre me digo que el día que no pueda hacer lo que hago, cierro el chiringuito. Soy condescendiente con los demás, pero muy exigente consigo mismo.
Considero que debo una explicación a todos mis visitantes, seguidores y comentaristas, por si observan alguna anomalía en mis entradas. Aseguro que pongo mucho cuidado en que mí trabajo sea, casi, perfecto. Pero soy consciente de mis limitaciones, y por mucho que me esmere, puede que se note que no soy otra cosa que un ser humano con grandes dificultades.