lunes 19 de marzo de 2012

AFICIONADOS A LOS TOROS.

Ya sobre mediados de los años 70 hubo el intento de fundar una Peña Taurina en Don Benito. Y de ese deseo puede dar fe esta foto, que recoge un primer contacto entre aficionados.

domingo 18 de marzo de 2012

INAUGURACIÓN PLAZA DE EXTREMADURA

1983. El alcalde de Don Benito, León Romero, corta la cinta con lo que queda inaugurada la Plaza de Extremadura.

sábado 17 de marzo de 2012

FALLA LA EDUCACIÓN DE LOS MENORES

Por todas las cosas que se ve que están pasando, educar hoy a los hijos parece que no es fácil. Muchos padres desearían educarlos de otra manera, pero han de hacerlo como es públicamente correcto, aún viendo que esa forma no da los mejores resultados. Y se ven las pruebas en la escasa autoridad que tienen los mayores sobre los niños y los jóvenes, Las cifras de falta de respeto y malos tratos a progenitores, hermanos y demás familiares, van en aumento, y no digamos a los compañeros y profesores en los colegios. A causa de la moda de los tiempos, la autoridad, da la impresión que la tienen los menores.

A los niños hay que rogarles obediencia, y hacer tratos bajo las condiciones que pongan ellos. A los padres no les esta permitido perder los nervios y dar un cachete para evitar males mayores, porque tiene a mucha gente vigilándole y que le condenarán antes que lo hagan los jueces. Hijos que amenazan con denunciar a los padres, y hasta acaban haciéndolo, y no siempre con motivos ciertos. Por un cachete el denunciado puede acabar en la cárcel. O por calumnias o por puro capricho. La administración y las leyes protegen al menor aún teniendo en cuenta antecedentes y comportamientos poco sociables.

De la impresión que los padres no son de fiar para educar a sus hijos, que las leyes, las administraciones y la sociedad les están diciendo continuamente como no debe hacerlo. Y todo, a pesar que el modelo es un fracaso: por malos comportamientos en casa, malos en el colegio, delitos y conductas antisociales.

La sociedad y el modelo de familia han sufrido un gran cambio en estos últimos tiempos. Ya nadie esta seguro si hace bien las cosas, y los menores perciben esa inseguridad y titubeo para imponer autoridad. Ante esa falta de decisión es más cómodo convertirse en colegas de los hijos, y entre colegas no caben castigos. Al fin, las órdenes las acaban dando los más pequeños.

Pese a la dureza de la educación en mis tiempos, yo nunca me he sentido traumatizado. En estos, cualquiera diría que los traumatizados son los padres.

¡Qué recuerdos más queridos los de aquellas madres que castigaban con la zapatilla!

jueves 15 de marzo de 2012

MERCADILLO

DON BENITO.MERCADILLO. La foto corresponde a los primeros años de los 80, fecha en que se ponía el mercadillo de los lunes en la calle del Pilar

miércoles 14 de marzo de 2012

DON BENITO. Fachadas

En la calle Groizard, casa y detalle de una parte de su fachada. En el lugar de la que vemos en la foto de los 70, se ha intentado construir algo parecido, y se ha levantado un edificio moderno imitando el viejo estilo. Es una pena imaginar que este tipo de construcciones serán historia que sólo se podrán ver en el papel de una foto.





lunes 12 de marzo de 2012

RECUERDOS DE LA MILI

Ya apenas se oye contar historias de la mili. Quienes las sufrían y las contaban van envejeciendo o desapareciendo sin dejar sucesores de aquellas gloriosas hazañas. Y con ellos se habrá enterrado la mili definitivamente. Ahora hay soldados de un ejército profesional. Y eso puede parecer más serio, pero, desde luego, no es tan entrañable.

Quiero referirme a los viejos de hoy que fueron soldados allá en los tiempos de quintos, reclutas y campamentos en tiendas de campaña. De reclutas pelados al cero y castigados a pelar patatas. Huérfanos de derechos y con obligaciones hasta domesticas. Recaderos en casa de oficiales, niñeros de sus hijos y chacha para todo. Y, sin embargo, era de envidiar la suerte de un asistente. Libre de guardias y de cocina y de respirar todas los horas el aire de cuartel. Los que no disfrutaba de esas ventajas, habían de conformarse con aquellas dos horas de paseo a lo que era merecedora la tropa. Que después de pasar revista de vestuario, salían en tropel precipitado por delante de la guardia de puerta, y se desperdigaban por las calles en pequeños grupos y en todas las direcciones. Pisaban fuerte, haciendo sonar las herraduras y tachuelas de sus botas con polainas, sobre los adoquines de las calles, en un ensordecedor concierto de ecos que retumbaban hasta en los cristales de las ventanas. Unos haciendo planes con aquellas dos horas de paseo, otros los llevaban ya hechos, solo les quedaba cumplir la rutina diaria. Buscar en el parque su criada, cortejarla y comerse el bocadillo de los niños. Unos buscaban una taberna con vino baratos, mientra otros probaban suerte en amores o en las casas de putas. Y si era verano y había playa, los soldado se conocían en el agua y en la arena porque usaban de bañador los calzoncillos puestos de revés: la abertura de delante atrás.

Ya en sus vidas y pasado el tiempo, aquellos que un día fueron inocentes niños grandes vestidos de uniforme, convirtieron en entrañables historias sus recuerdos de la mili. Y ni siquiera se ocultan los malos momento, que se cuentan con nostalgia. Sería por la novedad o por las situaciones surrealistas que se creaban y se vivían, todo era importante para ser recordado y contado. No eran importantes batallas ni grandes aventuras, eran cosas pequeñas magnificadas por la imaginación, el cambio en sus vidas y resolver situaciones nuevas cambiando sus costumbres y hasta perdiendo la propia identidad.

¡Cómo no recordar cosas de la mili, si a muchos jóvenes la cosa más importante que les había pasado en sus vidas, fue en un cuartel! ¡Cómo no recordar a los muchos amigos que se hicieron, y a los muchos compañeros que no se volvieron a ver más!

Son recuerdos con más de cincuenta años. Después ha habido muchos más, pero aquellos de soldados forzosos, aquellos de reclutas de reemplazo, se les puso plazo de caducidad el día que el servicio militar dejó de ser obligatorio. Han dejado de ser historias de la mili, para convertirse en hazañas más serias y transcendentales.

El tiempo ha pasado trayendo cosas nuevas. Mejor o peor, la vida es distinta y ni el humor tiene ya tanta gracia.