sábado, 2 de octubre de 2010
HUELGA GENERAL
He vivido otra Huelga General, una de esas, que según los sindicalistas, hace historia. Pienso que todas son históricas, porque todas tienen fechas. En esta, dada mi situación, no he participado de forma activa, ni a favor ni en contra. Mi papel ha sido el de modesto observador, y no voy a contar cosa que no haya visto. Ni siquiera opino ni analizo, eso se lo dejo a los entendidos y a los que, en alguna medida, tienen grandes intereses en ella.
Muy de mañana salí a pasear por las calles más céntricas y comerciales. En casi la totalidad de las puertas y escaparates de los negocios había pegatinas que decían, más o menos: CERRADO POR HUELGA, y la fecha. Esto me hizo pensar que el apoyo del comercio era total, y, tal vez, eso hubiera escrito un informador de haber pasado por allí a las 8 de la mañana. Pero si hubiera pasado a las 10, hubiera tenido que cambiar la información, pues a esa hora estaban todos los negocios abiertos, las pegatinas arrancadas y ensuciando el suelo. Y a las once hubiera tenido que hacer otro cambio a la vista de piquetes informativos invitando a los comerciantes a echar el cierre de las tiendas. Operación que observan numerosos efectivos de la policía desde la acera de enfrente.
Todo el tiempo que los piquetes habían estado cerca, los comerciantes lo pasaron cerrando y abriendo puertas y persianas. Cualquiera hubiera pensado que lo hacían por entretenimiento y no por miedo, cosa impensable en una huelga democrática, y que es voluntario secundarla o no secundarla. ¿Qué razones podría haber para sentirse amenazado?
Hubo una manifestación con muchas pancartas, banderas Extremeñas y alguna Republicana. La participación de salida no llegó a multitudinaria, en una población de cerca de 40.000 habitantes. Las cifras para estas cosas no se sujetan a reglas y si a voluntades e intereses. Cualquier cifra que se de, para unos será buena y para otros mala. En estas cuestiones ni siquiera hay términos medios.
Y ya han pasado unos días desde la huelga. Se habrán hecho recuentos y valoraciones, y la gente de la calle nos preguntamos: ¿Habrá servido para algo?
viernes, 1 de octubre de 2010
La calle Groizard es una de las más céntricas, precisamente porque desemboca en la Plaza de España, corazón del pueblo. En la foto de arriba, a la izquierda Banesto, y a la derecha el Ayuntamiento. En la de abajo, sigue Banesto, -hoy edificio derribado-, y donde estaba el Ayuntamiento se ha levantado la Casa de la Cultura. Obra del famoso arquitecto Rafael Moneo.La foto en blanco y negro es de los años 70, y la de color de 2008.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
DIFICIL PASEAR EN SILLA DE RUEDAS.
Los amigos me dicen que proteste y reclame a los responsables de las cosas mal hechas, que al final acabarán haciéndome caso. Caso me hacen siempre y me dan la razón como a un niño o a un loco. Lo que no sé si alguna vez me escuchan, lo digo por lo que tardan en procesar mis razonamientos, si es que alguna vez lo hacen, porque observo que no solo no se corrigen las faltas sino, además, se cometen los mismos fallos. En este plan, hace tiempo que dejé de protestar, y dejar de amargarme la vida. No quiero estar cabreado todo el día.
Apenas salgo de casa, un coche aparcado en el paso de peatones impide el paso a mi silla de ruedas ¿Qué hago, monto la bronca llamando un guardia? Unos pasos más allá, imposible pulsar el botón del semáforo para que cambie a verde. Un coche encima de la acera. Un camión atravesado descarga muebles, cajas o cualquier cosa, no dejando espacio libre. Un andamio, unas escaleras o una máquina con gente arriba. Terrazas de bares con mesas y sillas que, además de la acera, llegan hasta la pared. Unos dirigentes obreros que hacen un agujero, y luego se olvidan de taparlo. Las vallas que se usaron para cortar el tráfico, mal abandonadas en cualquier acera. Agujeros de adoquines que se quitaron hace tiempo. Bordillos que no se pueden subir ni bajar, algunos con grietas para que el porrazo sea de cabeza. Rampas demasiadas repentinas, donde cae uno siempre para atrás. Farolas en mitad de las aceras. Máquinas elevadoras que no funcionan…
Y, aunque me queje, mañana vuelta a empezar. Serán otros coches encima de las aceras, otros andamios, otras, cajas, otros agujeros, otros bordillos, otras rampas…Pero, en resumidas cuentas, ¿qué ha cambiado? Quizás sea que las ciudades estén llenas de vida, y sea yo quién va en silla se ruedas.
Esta pequeña muestra de cosas es lo que me puedo encontrar cada día. Tendría que estar toda la jornada enfadado. No podría salir de casa para no llevarme disgustos. Y como me gusta salir a la calle cada día, y disfrutar de la gente y de la vida, tengo dos opciones: convertirme en vigilante de la ciudad o ser un ciudadano libre con ciertas dificultades. Visto el panorama y el poco caso que me hacen, he optado por no rehuir la bronca, pero tampoco buscarla.
Puede que esta denuncia pública sea más efectiva que la que se hace cara a cara. Queda en el blog como un grito de auxilio, o una canción protesta. Más fácil que cale en la solidaridad de la gente. Hay personas que necesitan que le hagan la vida más agradable.
Cosas como estas ocurren en todos los sitios. Y los ayuntamientos, la mayoría, hacen en las calles lo que es más vistoso para las ciudades y no lo más práctico.
Silla de ruedas
Un trono de esperanzas
Ilusión rota.
Apenas salgo de casa, un coche aparcado en el paso de peatones impide el paso a mi silla de ruedas ¿Qué hago, monto la bronca llamando un guardia? Unos pasos más allá, imposible pulsar el botón del semáforo para que cambie a verde. Un coche encima de la acera. Un camión atravesado descarga muebles, cajas o cualquier cosa, no dejando espacio libre. Un andamio, unas escaleras o una máquina con gente arriba. Terrazas de bares con mesas y sillas que, además de la acera, llegan hasta la pared. Unos dirigentes obreros que hacen un agujero, y luego se olvidan de taparlo. Las vallas que se usaron para cortar el tráfico, mal abandonadas en cualquier acera. Agujeros de adoquines que se quitaron hace tiempo. Bordillos que no se pueden subir ni bajar, algunos con grietas para que el porrazo sea de cabeza. Rampas demasiadas repentinas, donde cae uno siempre para atrás. Farolas en mitad de las aceras. Máquinas elevadoras que no funcionan…
Y, aunque me queje, mañana vuelta a empezar. Serán otros coches encima de las aceras, otros andamios, otras, cajas, otros agujeros, otros bordillos, otras rampas…Pero, en resumidas cuentas, ¿qué ha cambiado? Quizás sea que las ciudades estén llenas de vida, y sea yo quién va en silla se ruedas.
Esta pequeña muestra de cosas es lo que me puedo encontrar cada día. Tendría que estar toda la jornada enfadado. No podría salir de casa para no llevarme disgustos. Y como me gusta salir a la calle cada día, y disfrutar de la gente y de la vida, tengo dos opciones: convertirme en vigilante de la ciudad o ser un ciudadano libre con ciertas dificultades. Visto el panorama y el poco caso que me hacen, he optado por no rehuir la bronca, pero tampoco buscarla.
Puede que esta denuncia pública sea más efectiva que la que se hace cara a cara. Queda en el blog como un grito de auxilio, o una canción protesta. Más fácil que cale en la solidaridad de la gente. Hay personas que necesitan que le hagan la vida más agradable.
Cosas como estas ocurren en todos los sitios. Y los ayuntamientos, la mayoría, hacen en las calles lo que es más vistoso para las ciudades y no lo más práctico.
Silla de ruedas
Un trono de esperanzas
Ilusión rota.
lunes, 27 de septiembre de 2010
COMPLEJOS
Como con todo, hay unas personas más predispuestas que otras a sufrir complejos. Los hay desde los más inexplicables a los más ridículos. Y todo parte de las modas del momento y de no estar a gusto con nosotros mismos, como si solo nosotros fuésemos responsables de nuestro cuerpo, en todo caso podemos ser, un poco, de nuestra imagen. Cada cual es como es, y cada cual nace como nace. Debemos de estar orgullosos de ser como somos, y no pelearnos con la suerte por creer que nos ha engañado ¿Qué tenemos de malo para querer cambiarnos? ¿Qué tienen de bueno los otros para querer parecernos a ellos? Las personas somos un conjunto de cualidades, no todas buenas ni todas malas. Nuestro cuerpo y nuestro físico tiene cosas bonitas y cosas feas, en la totalidad somos una obra de arte, aunque a la moda le parezca que somos un adefesio, porque solamente señala lo que cree que es un defecto ¿Es un defecto ser blanco o negro, alto o bajo, moreno o rubio, gordo o delgado, calvo o peludo, patitieso o zambo. Tampoco una enfermedad es un defecto, es una enfermedad y punto. Y si todas estas cosas están fuera de nuestro control, ¿porqué vamos a sentirnos culpables?¿Porqué hemos de sentirnos acomplejados? Estas son las personas que sólo ven sus defectos, ¡como si los demás no los tuvieran! No defectos, diferencias. Nada más que diferencias.
Un tema muy trágico y penoso es el de la anorexia en los jóvenes ¿ Complejo de gordo..? Y no se tiene de delgado cuando la enfermedad muestra la pérdida de peso en todo el cuerpo? No piensan en lo desagradable que es ver un cuerpo llevado a la delgadez extrema. Sólo se puede comprender si admitimos una deformación total de la realidad.
Para no tener complejos, la mejor fórmula es sentirse bien con uno mismo, y quererse mucho. Lo contrario nos trae muchos problemas. El peor de los enfados, es estarlo consigo mismo.
Es la anorexia
Espejo mentiroso
No comer nada.
sábado, 25 de septiembre de 2010
LA FERIA EN SILLA DE RUEDAS
viernes, 24 de septiembre de 2010
LA IGNORANCIA
Me da mucha pena cuando veo a jóvenes que parecen inteligentes y bien preparados contestando autenticas burradas a las preguntas de un entrevistador de la tele. ¿Han aprendido algo en los colegios o han ido a ocupar un poco de espacio en la enseñanza? Al menos no son analfabetos, ahora los que hay, son analfabetos mentales. Hablando, tienen un piquito de oro, se les nota algo así como programado, y en ese programa no entra la historia ni la cultura más elemental para entender el mundo en el que vivimos.
En una ocasión preguntaban a un joven instruido cuantos millones de habitantes tiene España, y contestó que sobre 12 millones, y el compañero exclamó: ¡TANTOS! Y hace poco le decía el presentador a una joven que nombrara una ciudad por donde pasase el río Guadalquivir, y con toda naturalidad dijo: ¡RUSIA! Y se quedó tan pancha.
Se tiene la impresión que la ignorancia no es un problema, por el contrario, hasta se sienten orgullosos de exhibirla. Se presume de lo que no se sabe, y con la misma naturalidad que se pregunta se contesta. El sentido del ridículo es cosa de otro tiempo.
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