lunes, 12 de abril de 2010

200 ENTRADAS

Hasta he llegado a las 200 entradas, y todavía respiro. Está visto que el ser humano puede hacer mucho más de l o que imagina. Todo esta en arrancarse a andar, dando el primer paso con la vista puesta, allá, en una meta. La mía ha sido demostrarme a mi mismo que podía hacerlo. Así empezó todo con un reto, con un desafío a mi incapacidad y falta de preparación en la cuestión cibernética. Ayer desafío, hoy necesidad de seguir comunicándome con la gente maravillosa que he conocido a través de sus palabras de sueños, ilusiones y deseos, envueltos en el anonimato y el misterio. Amigos sin rostros, amigos de sentimientos. Donde se ocultan nuestros nombres florecen nuestros sentimientos, y pensamientos universales de todos los seres humanos. Las palabras son el espejo que reflejan nuestras caras. Y es Internet el medio que pone en nuestras manos los elementos necesarios para romper distancias y barreras. Es la propiedad de un blog la que te hace creerte dueño del mundo entero, porque ahí cuentas tus cosas, y ahí tienes tus desahogos, das rindas sueltas a tú fantasía y recibes las de otros. Es el intercambio de muchas pequeñas cosas que no se cuentan cara a cara.

Voy a seguir, no sé hasta cuando. Si un día no estoy, no será porque me he dado por vencido, será porque me ha llegado el turno de salir de la escena. Eso no es bueno ni malo, es lo natural de la vida. Ahora, no puedo menos de felicitarme por mi propio esfuerzo, sin olvidar mi agradecimiento a las personas que me leen y me siguen.

Desde que empecé a escribir tengo un nombre en mi mente…Dolores, gracias.

sábado, 10 de abril de 2010

DON BENITO. Antes y después

Avenida Alonso Martín.
En la foto en blanco y negro, de los años 70, tenemos una arrocera, una clínica privada y una fábrica de muebles. Todo convertido en edificios, como puede verse en la foto de color de 2008.

SOY CONTRIBUYENTE




No necesito una casa de campo, ni tener un jardín para mi solo, ni siquiera una piscina, ni tampoco personas que estén a mi servicio. Todo eso lo tengo con mis impuestos. Puedo pasear por calles ordenadas, limpias e iluminadas de noche. Sentarme en los bancos de un parque y disfrutar de la tranquilidad y el silencio, sólo interrumpido por el canto de los pájaros. Sentir el olor de las plantas y estar a la sombra de los árboles. Bañarme en la piscina municipal o practicar deportes en sus instalaciones deportivas. Personas que velan por mi seguridad, por mí salud, por mi formación y por mí ocio. Legión de gente que lo cuida todo y están a mi servicio, se supone, al servicio del contribuyentes.

Vistas las cosas así, me gusta pagar impuestos, es mí obligación, y la obligación de todos. Pero el dinero de la administración es mí dinero, entonces no es extraño que de cuando en cuando me queje de una mala gestión y quiera conocer las cuentas. Que no me den larga, que atiendan mis peticiones y no me estén siempre mareando con tantos papeles inútiles, trámites sin sentido y promesas de aprobaciones. Unas palabras muy socorrida para quitarse al ciudadano proteston de encima es decirle que su asunto esta pendiente de aprobación, y hasta le dan la razón como a un niño. Pero de lo suyo, nada de nada. Tal vez otro día, con más papeles, en otra mesa y con un funcionario despierto y desayunado, haya más suerte y el asunto quede solucionado de una vez para siempre.

Los pueblos y las ciudades están bonitas, pero mí pregunta es si se gestiona bien mí dinero, porque a la vista de tanto derroche público, y tantas cuentas que no cuadran, de tanto dispendio y gastos innecesarios. Da la impresión que donde se guarda el dinero del Estado y todas las administraciones, no tiene llave y cada uno gasta en lo que da la gana. La palabra austeridad se usa para tomarle el pelo a la gente, o quizás no sea esa la intención, sea que no se conoce bien su significado.

A pesar de todas las dudas que tengo, fundadas o no fundadas, estoy contento por soñar con poder jugar a sentirme dueño de mi ciudad, con sus avenidas, calles, plazas y parques. Beneficiario de todo, dueño de nada; sólo tengo el título muy honroso de ciudadano.

viernes, 9 de abril de 2010

AMANECER EN UN AUTOBÚS

Todos iban durmiendo encogidos en sus asientos. Tranquilos y confiados, con apacibles sueños que velaba el ángel del volante. Con los ojos en la carretera, en el tráfico, en las señales y en la noche. Responsable y consciente de lo delicado de su trabajo, y de la confianza que decenas de personas en él habían depositado. Y el autobús avanzaba rompiendo la oscuridad y susurrando al silencio. Las luces de algún coche que venía de frente, iluminaba, por un instante, el semblante del conductor y el sueño de los pasajeros.
Fue una noche larga, que se me pasó en un soplo. Ninguna noche mejor aprovechada. Pensé muchas cosas, soñé despierto muchas más. Di un repaso a mi vida, a la de mi familia, mis amigos, y hasta dediqué algún pensamiento a mis compañeros de viaje, con los mejores deseos hacía ellos, pues en aquella aventura nuestra suerte estaba unida. Y acurrucado en mi asiento me monté historias y hasta me imaginé héroe al volante de aquel autobús que avanzaba sin sobresaltos, con suavidad, robándole kilómetros a la distancia de nuestro destino final. Las estrellas asomaban tímidamente como para cerciorarse que la carretera no había desaparecido con la lluvia que la azotaba de cuando en cuando.
Casi sin avisar, o en un descaído mío, como en una explosión de luz y color, apareció el nuevo día, que visto a través de los cristales de las ventanillas todavía parecía más hermoso. Yo diría que a la naturaleza se le había ido la mano con la paleta de colores cálidos de las nubes

jueves, 8 de abril de 2010

FOTOS DE GALICIA

HÓRREO

PONTEVEDRA






LA TOJA












Fachada principal de la Catedral de Santiago de Compostela.
La foto tiene la particularidad de los Nazarenos en una Semana Santa.











A CORUÑA. Ayuntamiemto













VIGO














VIGO
ublico algunas de las pocas foto que he podido hacer, sin ellas me parecía que el reportaje estaba incompleto. He procurado ponerle a casi todas a donde corresponden, pero alguna se me ha escapado. Tampoco están todos los lugares visitados.

















miércoles, 7 de abril de 2010

Pido disculpas porque donde dije hórrios debí de escribir hórreos. Mrcedes, gracias.

martes, 6 de abril de 2010

DE MI VIAJE A GALICIA

Perdón por el día de retraso-
¡Amigos blogueros, aquí estoy de nuevo con vosotros! Os saludo y empiezo:




Me gusta viajar, me gusta la vida de los hoteles, la amabilidad de la gente cuando uno es correcto y se comporta con naturalidad. Puede que yo sea un iluso, pero así lo vivo y
así quiero seguir viviéndolo.

Las cosas no siempre son como te las cuentan, por ejemplo, yo tenía una idea muy equivocada de Galicia. Me había quedado casi en su totalidad la imagen negativa que dan muchos medios informativos. No es que haya que ocultar información, pero no exagerarla con sesgos negativos. Iba con la idea preconcebida de un Comunidad atrasada, sin embargo, no es así, prospera al ritmo de cualquier otra Comunidad, con la ventaja de sus puertos en kilómetros de costa, su tradición marinera, su pesca y su historia.
No escribiré sobre datos tantas veces escritos, no quiero que mi humilde reportaje se contamine con los pensamientos de otros.

Nada me influye para hablar de A Coruña, y de que he de destacarlo todo: la modernidad, el orden, la limpieza, la arquitectura antigua de históricos edificios y monumentos, los modernos y acristalados edificios, los bien cuidados parques y jardines y hasta el reloj de flores, su puerto, la torre de Hércules. Lástima que no me encuentre capacitado para narrar todo lo que vi. y lo que sentí a un tiempo. Y no fue menos Santiago de Compostela, use la palabras que use no haría justicia a la grandiosidad inmensa de su Catedral, ni a la fe de los gallegos en su Patrón Santiago, ni a los peregrinos llegados de cualquier parte, ni a la multitud de visitantes de todas clases. También visitamos Vigo, fue la primera del recorrido, el primer puerto que vimos, las primeras empinadas calles que recorrimos, el primer contacto con la historia gallega. Y como no podía ser menos, la histórica ciudad de Pontevedra. La recorrimos a pie y en su tren turístico, ofreciéndose a la mirada del visitante el tiempo en las piedras de soportales, casas, iglesias, museos, palacios, tallas en piedras, puentes..., y todo ello de la mano de lo que es hoy una ciudad moderna. Visitamos muchas más ciudades, creo que casi toda Galicia. Hicimos muchos kilómetros por buenas carreteras. Montamos en barco y vimos los criaderos de mejillones y los comimos cocidos con el famoso vino de la tierra. No faltó el pulpo, ni las nécoras, ni nada de lo que fuese pescado en aquellas aguas. Contemplamos la labor de las mariscadoras en la arena o metidas en el agua.
En la Toja compramos jabón y perfumes, y cerca, no recuerdo donde, nos encontramos con una iglesia con la fachada revestida de conchas, y para que quedara constancia de los que por allí habíamos pasado, pues, escribimos nuestros nombres.
El paisaje es poco más o menos como yo lo imaginaba, montañoso, arbolado y húmedo, y casas, muchas o la mayoría, de reciente construcción desperdigadas o más bien agrupadas, destacándose en el verde de los campos. Al lado de las vieja se pueden ver pequeños secaderos de maíz, llamados hòrrios, parecidos a panteones viejos, muchos con cruz y todo, por todos los que vi, entiendo que sean una de las señas de identidad del pueblo gallego.
Estuvimos hospedados en un hotel, creo que nuevo, muy acogedor y confortable, y con un excelente servicio, en el pueblo de Sanxenxo.

Llovió a ratos, solamente algún día; con agradables temperaturas, todos.

Ha sido la primera vez que visito Galicia, pero ha sido tan buena la impresión, que prometo volver a visitarla otro día, y con más tiempo- Estoy seguro que hago amigos.

Admito que esta crónica de urgencia tenga algunos fallos, sea poco rigurosa y no aguante un pequeño examen. Cuento mi impresión, lo que he visto y lo que he sentido, ni siquiera he consultado un nombre, ni he preguntado la opinión de otros. Todo, absolutamente todo es mío, y no hay porque compartir mi forma de ver las cosas.