¿Qué sería el mundo si viviésemos sin reglas? Aún así, la vida es un caos. Hay personas poco obedientes, y las normas les importan poco. Sin embargo, sólo se pueden romper algunas, desde luego, no todas. Como seres domesticados que somos, hay reglas para todo, y que son las que condicionan nuestra vida y las que marcan nuestro comportamiento en un mundo civilizado. Es la segunda piel, a la que se le van añadiendo y cambiando capas a lo largo de la vida. Cambian las costumbres, se muda de capa.
Apenas hemos visto la luz de la vida empieza el aprendizaje de las reglas. Las hay de toda clase y categorías: de costumbres y modas, de educación y urbanidad, de aprendizaje y preparación, de deberes y comportamientos…Que son esas cosas que tenemos que ser y que se espera de nosotros. Lo que pasa que se exagera un poco, no dejando nada al azar. Pues se nos dice hasta como se ha de sonreír, como no se ha de pensar, que es conveniente comer, que es malo fumar y peor emborracharse, como mirar a una mujer y como a su padre, si ha de gustarte el fútbol o los toros. Podría seguir con la retahíla, pero tendría que continuar con las prohibiciones, y ya con eso, la lista sería interminable.
La mejor forma de tener controlado el animal que llevamos dentro, es enterrarnos en normas y reglas. Y todavía se puede dar otra vuelta de tuercas, metiéndole un policía en la cabeza, que le amenace con mandarle al infierno, directo, si se le ocurre tener un mal pensamiento.
¡Viva la libertad! Esa gran desconocida.
viernes, 6 de agosto de 2010
miércoles, 4 de agosto de 2010
LA BANDA DE MÚSICA
Aquel pueblo no quería ser menos que otros más importantes, y cuando llegaba la Feria organizaban todas clases de festejos. Unos eran los tradicionales y otros, los copiados en cualquier parte o los que imponía la moda, con el permiso de las autoridades.
Se empezaba siempre recorriendo el pueblo con burros y mulas recogiendo el regalo de los vecinos, consistente en productos del campo: trigo, cebada, melones, sandias, ajos, calabazas…; y productos de corral: como huevos, gallos, gallinas…Y todo ello para subastarlo en un ramo.
La comitiva iba encabezada por una banda de música. Todos vestidos de azul con gorras de plato. Cansados del viaje en carros tirados por mulas, desde una localidad más importante a 14 kilómetros. Al principio iban en ordenada formación tocando los pitos y las trompetas, después se iban quedando rezagados, probando el vino que los vecinos le daban en vasos grandes en las puertas de las casas. y al final del recorrido habían desaparecido y con ellos la música.
Una hora después iban apareciendo músicos. Uno asomaba por una esquina tambaleándose y arrastrando la chaqueta y rodeado de niños; por otro lado aparecía otro, con la gorra en la cabeza de algún niño y la trompeta en las manos de otro, y así, de esta guisa iban apareciendo todos. Y empezaba el baile en la plaza. Mientras unos músicos tocaban tachin, tachín, los otros se iban durmiendo.
Los vecinos parecían muy contentos, y hasta decían entre ellos: ¡otro año que hemos emborrachado a la banda! Con lo cual era fácil pensar que aquello formaba parte de los festejos.
Aquellos heroicos músicos se pasaban tres días tocando y durmiendo, a ratos, en la plaza del pueblo. Al cabo de los cueles, volvían a montar en los carros, y, bajo un chirriante sol de verano, regresaban a su pueblo.
Magnificados recuerdos de la niñez.
lunes, 2 de agosto de 2010
LOS VIEJOS
Mientras las personas mayores estén de buen uso y tengan nietos pequeños estarán libres de ir a una Residencia, después ya es fácil que el destino final de sus vidas sea ese. O como un trasto inservible y sin ningún valor, se lo queden olvidado en un hospital o una gasolinera. Puede más la comodidad que los sentimientos. Porque no es siempre por necesidad por lo que se deshacen de los viejos.
Los hijos entran en negociaciones, y entre derechos y obligaciones, ninguno quiere quedarse a los padres. Unos alegan razones de trabajo, otros razones de espacio en la vivienda y otros pasan olímpicamente del tema, y si hay bienes, procuran heredar antes de tiempo. Proponen muchas soluciones a espalda de los ancianos, hasta que, aún queriéndolos mucho, los sacan de sus vidas.
Esta es historia que se repite, y mucho más se repetirá en generaciones venideras. Deshumanizados tiempos de cariños achacosos y atrofiados remordimientos de conciencias.
¿Qué hacemos con los viejos? Lo que hagáis con ellos, harán con vosotros.
domingo, 1 de agosto de 2010
DON BENITO. Antes y después
sábado, 31 de julio de 2010
VACACIONES EN PAISES LEJANOS
Hoy se viaja mucho y cada vez más lejos. Entre mis placeres favoritos están los viajes, pero siempre me ha gustado empezar por lo más cercano, lo contrario de lo que hace la mayoría de la gente. Atraviesan el charco en muchas horas de avión para ir a remojarse un poco y dormir a otro continente. Hay gran número de personas que no es mucho más lo que hacen. Luego cuentan maravillas del complejo turístico y de la ciudad que han visto en las postales de la recepción del hotel. Se han bañado en una playa y en las aguas húmedas de alguna lejana piscina, como si el agua de las más cercanas no mojara. Eso sí, han disfrutado de descanso de más calidad, y el sueño ha sido más profundo, más bonito, más colorido y con música. ¡Y yo creía que para dormir sólo hace falta sueño! ¿O es distinto el de las personas aburridas? Yo duermo igual en cualquier país o continente. Y para descansar me quedo en casa, y no voy tan lejos.
Yo soy un viajero curioso e inquieto, no me gusta descansar mucho cuando hago turismo, pues lo hago para vivir otras experiencias, ver y cansarme. Es la mejor forma de sacarle rentabilidad al dinero que me cuesta el viaje. No siempre encuentro personas que compartan mis aficiones y mi interés por las cosas nuevas o distintas. ¿Quién se atreve a recorrer calles días enteros, hablar y relacionarse con la gente, visitar viejas tiendas, tabernas y chiringuitos? Los museos y las catedrales, las dejo para los entendidos en arte y arquitectura. Cuando quiero saber algo lo veo en los libros, es más práctico y se entera uno mejor.
En estos tiempos todo el mundo esta cansado, todos necesitan descanso. Tal vez el trabajo de hoy sea más duro que el de antaño, cuando muchas personas no disfrutaban vacaciones durante años, mucho menos ir a descansar a países lejanos. O puede que el sueño cunda menos y necesite más mimos.
Yo soy un viajero curioso e inquieto, no me gusta descansar mucho cuando hago turismo, pues lo hago para vivir otras experiencias, ver y cansarme. Es la mejor forma de sacarle rentabilidad al dinero que me cuesta el viaje. No siempre encuentro personas que compartan mis aficiones y mi interés por las cosas nuevas o distintas. ¿Quién se atreve a recorrer calles días enteros, hablar y relacionarse con la gente, visitar viejas tiendas, tabernas y chiringuitos? Los museos y las catedrales, las dejo para los entendidos en arte y arquitectura. Cuando quiero saber algo lo veo en los libros, es más práctico y se entera uno mejor.
En estos tiempos todo el mundo esta cansado, todos necesitan descanso. Tal vez el trabajo de hoy sea más duro que el de antaño, cuando muchas personas no disfrutaban vacaciones durante años, mucho menos ir a descansar a países lejanos. O puede que el sueño cunda menos y necesite más mimos.
jueves, 29 de julio de 2010
SOLDADO ANALFABETO
Lamento muy sinceramente los días de retraso en incorporarme al blog. Pido disculpas a todos. Y con un saludo, empiezo:
Con un torpe movimiento extendió la mano y tomó la carta que le entregaba el cartero y con precipitación la dobló y se la guardó en el bolsillo del pantalón. Se alejó del grupo de compañeros. Cuando creyó que nadie le veía, metió la mano en el bolsillo y sacó la carta. Sentado a la sombra de un árbol comenzó a darle vueltas al sobre mirándolo atentamente, pasando despacio los dedos por la tinta de las señas y del remite, como queriendo que los dedos le dijesen su precedencia. Lo subía a la altura de los ojos, tal vez, queriendo ver lo que había dentro, sin atreverse a abrirla para desvelar el misterio. En su cabeza bullían toda clase de pensamientos, que saltaban entre su madre y su novia, las dos mujeres más importantes de su vida. Le dolían los ojos de tanto mirar el sobre, y le quemaban los dedos de tanto pasarlos por la tinta. Y sintió como empezaba a embargarle una desesperada angustia, una infinita tristeza. Era la impotencia de quien mira la belleza y no puede verla, de quien adivina la música y no puede oírla. Antes de sentirse vencido y avergonzado por el llanto, se guardo la carta con rabia y se alejó de la sombra del árbol.
Una semana tuvo la carta en el bolsillo, de tanto tenerla entre las manos hasta la dirección se había borrado un poco, pero todavía se veía bien. Se le cayó al suelo, la recogió un soldado compañero, que miró el nombre de la dirección y se la entregó diciendo: “Toma, Manolo”. El contestó algo desconcertado: “Yo no soy Manolo” Se encendió una lucecita en su cabeza comprendiendo que la carta no era para él. Sintió alegría, pero el sufrimiento de toda la semana lo tenía merecido por desconfiado, por acomplejado y por creer que el ser analfabeto no le iba a traer problemas.
Estas historias eran muy frecuentes en los cuarteles, y en la vida. El analfabetismo era otra de las cosas que distinguían a los pobres de los ricos, aunque, en escasas medidas, también había instruidos y burros en las dos clases.
viernes, 23 de julio de 2010
DON BENITO. Antes y después
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