sábado, 2 de noviembre de 2013
viernes, 1 de noviembre de 2013
EL VELATORIO
Viejos recuerdos,
viejas costumbres.
Unas sábanas blancas
en el suelo y un muerto tendido encima, al lado de la cama. Los ojos cerrados y
las manos descansando sobre el pecho. Era la quietud y la rigidez de un cadáver
sobre el frío del suelo. La luz de unas velas, llorando cera, marcaban las
arrugas de su cara. Con traje a rayas y corbata, como si fuese a una fiesta muy
seria, y carente de movimientos. Me sobrecogió la visión y me estremeció el
pensamiento.
La puerta de la habitación entreabierta y el pasillo
de la casa lleno de gente con caras serías y sentados unos frentes a otros,
Mujeres de negro recitaban una letanía al tiempo que la más vieja pasaba las
cuentas de un rosario. Y en este ambiente de dolor, superstición y misterio, se
consumían las horas de velatorio. El ambiente de sugestión y la noche,
propiciaban el mejor momento para hacer un repaso de la vida y su destino
final. Y ahí, sentí de pronto que la misma escena la había vivido en otro
momento. Pero la vi con los ojos de mi cara desde el lugar que ocupaba el
muerto. Extrañas cosas suceden en la mente.
Se ha modernizado la
forma de despedir a los muertos, pero la muerte siempre será un misterio. Y
concluida la visita por le vida, se regresa a la nada eterna. Y nadie sobrevive,
sin embargo, durante un tiempo habrá quien cuide de poner flores frescas en la
tumba. Y así, hasta que se marchite el recuerdo.
jueves, 31 de octubre de 2013
martes, 29 de octubre de 2013
MEDELLÍN. Pescando en el río Guadiana
Pescando en el río
Guadiana a su paso por el Medellín de Extremadura, en una imagen de los años
70. Al fondo, el castillo, restos del
puente romano y seguido por otro puente del siglo XVII
lunes, 28 de octubre de 2013
DESPUÉS DE LA TORMENTA
Después de la
tormenta, niños en bicicleta pasean la riada, mientras los hombres comentan en
las esquinas. Foto y costumbres de los pueblos de hace algunas décadas.
domingo, 27 de octubre de 2013
viernes, 25 de octubre de 2013
VOLVER LA VISTA ATRÁS
Funeral por los años
consumidos, fiesta por los que quedan. Aquellos murieron, estos se resisten a
dejar la vida. Aquellos, son realidad; estos, son misterio. Vivir un años más,
para celebrarlo. Celebrar lo que ya se ha consumido. Y así, felicitarnos por todo lo vivido.
Sin tiempo para más
oportunidades, sin fuerza para más lucha, me dejo llevar por la voracidad del
reloj de la vida. Caminar sin retorno, aunque volviendo la vista atrás para ver
si me siguen los recuerdos. Miedo a que se borren los archivos de la memoria,
miedo a dejar de saber mi nombre, miedo a no reconocer mi cara en el espejo. Y
con la prisa de la incertidumbre del misterio, hago recuento de lo vivido, de
las cosas que pudieron ser y nunca fueron, de los sueños que quedaron solo
en eso, en sueños. Son ceniza, y de la
ceniza no crece nada, Solo quedan sueños de viejos, que son los sueños de
desengaños del vencido. De historias inconclusas, de batallas abandonadas antes
de perderlas. Las que se cuentan como triunfos, aunque no fuesen otra cosa que
derrotas. Porque en el pulso de la vida, al final, siempre somos vencidos. Y en
el relevo generacional vendrán otros a recoger el testigo que nosotros no
tenemos fuerza para seguir enarbolando…Y vuelta a empezar, con nuevas maneras y
nuevo ímpetu en la línea de salida. Cometerán los mismos errores que nosotros
cometimos, y el mundo seguirá girando a su capricho y a la voluntad del destino
que fija las reglas de juego de los humanos. La vejez es el momento de la reflexión y de contar
hazañas, es el momento de ser abuelo para los nietos, y el ignorado para los
jóvenes.
Soñar no cuesta nada,
yo sueño y pregunto: ¿nos veremos aquí el año que viene?
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