Cuando salí de casa esta mañana hacía mucho frío. Vi un grupo de niños que corrían al colegio. Sería el frío y los niños, que de pronto me acordé de una escena habitual por las mañanas de invierno en las puertas de muchos establecimientos, una señora encendiendo o soplando un brasero de picón. En aquellos años era la calefacción de las casas, de las oficinas, de los bancos, de los bares, de los colegios y escuelas nacionales… Era la calefacción única, bueno, también estaban las chimeneas de casas grandes y gente más pudientes. En las escuelas, el brasero lo tenía el maestro, que alguna vez permitía que los niños se calentasen. En los bares estaban debajo de las mesas, donde los clientes más habituales pasaban interminables horas delante de una taza de café vacía. En los bancos y oficinas, el empleado invitaba, de cuando en cuando, a algún amigo de confianza a sentarse en la mesa a calentarse un poco, y hasta metían la cabeza debajo de las faldas para darle vuelta al brasero con la badila. Las señoras de la limpieza se encargaban que el brasero estuviese listo antes de abrir el establecimiento al público. Esta estufa especial tenía, además de dar calor, otras muchas aplicaciones. Se podía secar ropa, calentar líquidos, tostar castañas, encender el cigarro y hasta matar por una mala combustión si la gente se quedaba dormida.
Por la calle pregonaba el piconero su mercancía. La cara tiznada, y con las manos negras, se paraba, liaba un cigarro y seguía con su cantinela. El burro que tiraba del carro cargado de sacos, miraba a la señora compradora un instante, para acabar mirando la atmósfera.
Estos son los recuerdos que surgieron de mi memoria esta fría mañana de invierno. En el pasado hacía el mismo frío que ahora, pero entonces no había tantos medios para combatirlo, y hoy, que si los hay, ¿por qué nos quejamos tanto?
viernes, 26 de noviembre de 2010
miércoles, 24 de noviembre de 2010
DON BENITO. Bailes y música
lunes, 22 de noviembre de 2010
PREPARSE PARA SER UN JUBILADO
Después de toda una vida trabajando, sujeto a un horario y a una disciplina laboral, te llega la jubilación. Has estado soñando durante mucho tiempo con ese momento, y cuando llega, lo recibes asustado. Te acuerdas de tus compañeros, sabes que los has perdido y que ya nada será como antes. Te da miedo todo el tiempo que tendrás para ti, en adelante. Para animarte te prometes a ti mismo que harás muchas cosas que no pudiste hacer antes. Que dedicarás más tiempo y atenciones a la familia. Y pasearás mucho, y dedicaras su tiempo al deporte, a la lectura y a los amigos. Sin olvidar los viajes, por cuenta propia o con el Inmerso. El panorama es idílico, y a pesar de todo, tú dudas, porque en fondo no estas seguro de nada. No es para menos, pues, no es fácil asimilar un cambio tan radical. Cambio, que, o se produce rápidamente, o vivirás como a la deriva, siendo un estorbo hasta para ti mismo.
Mi jubilación no fue muy complicada, pero porque tuve una larga charla conmigo mismo, y llegué al convencimiento que había que mantener igual, toda la rutina que fuese posible. Seguí levántame y acostándome a la misma hora, y haciendo las mismas cosas que hacía fuera del trabajo. Con las horas laborales me metí en complicadas tareas, que me dan quebraderos de cabezas, pero también muchas satisfacciones. Y lo más importe, soy libre, y en libertad he organizado mi vida. El cuerpo es muy cómodo, es nuestro peor enemigo, y para que funcione bien, hay que someterlo a una dura disciplina.
Son muchas las cosas que podemos hacer los jubilados, sobre todo, regalar un poco de tiempo, de ese que nos sombra y no sabemos como gastarlo. No es bueno estar ocioso pensando en uno mismo.
Esto se lo dedico a un buen amigo, que esta asustado porque tiene que jubilarse próximamente. Estoy seguro que encontrará el mejor camino para ser un feliz jubilado.
sábado, 20 de noviembre de 2010
DON BENITO. Calles, Plazas y Parques
viernes, 19 de noviembre de 2010
LA HISTORIA EN UNA FOTO
Me gustaba fotografiar la improvisación, disparar la cámara a lo que yo veía en ese momento. Una sonrisa al principio, nunca al final, porque entonces ya estaba marchita. Para una escena de calle, para un monumento o para una fachada, no cualquier hora es buena o cualquier día. Es la luz la que da volumen a los objetos, es la que da vida o muerte a una sonrisa o a una mirada. Hubiera querido fotografía la esencia de las cosas y el pensamiento más íntimo de las personas. Para mí una foto no es un papel, es el alma de las personas y de las cosas. Es la magia de atrapar los movimientos de la vida y del tiempo. Y detener lo que un día fue, y ha quedado, la imagen convertida en recuerdos para dar fe que existió y fueron parte del que será nuestro destino. Amarillos suspiros del pasado, arrugas y arañazos al tiempo. Modernas técnicas fotográficas limpian arrugas, arañazos y el color amarillo de las fotos Pero, ¿es que se puede retocar el pasado? No, lo que fue, fue, sin que se le pueda añadir ni quitar nada. Me gusta ver el paso del tiempo en el papel de las fotos. Forma parte de la historia, esa historia que poco a poco va envejeciendo, y que ahí estuve yo como notario del tiempo. Lástima que no puede captar pensamientos.
Miles, muchas miles de personas y de cosas se reflejaron en el objetivo de mi cámara. Unas personas se fueron, otras permanecen entre nosotros, pero un día desaparecerán modelos y fotógrafo, y entonces nuestras caras serán historia porque, al menos, de nosotros quedará una foto. Hoy, nueva; mañana, arrugada y vieja.
Miles, muchas miles de personas y de cosas se reflejaron en el objetivo de mi cámara. Unas personas se fueron, otras permanecen entre nosotros, pero un día desaparecerán modelos y fotógrafo, y entonces nuestras caras serán historia porque, al menos, de nosotros quedará una foto. Hoy, nueva; mañana, arrugada y vieja.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
DON BENITO. Visita del Presidente del Gobierno
lunes, 15 de noviembre de 2010
SER NIÑO
Muchas veces he pensado que me hubiera gustado ser niño en su momento. Nunca lo fui. No quiero decir que siempre haya sido viejo, pero sí un niño envejecido por el hambre y el trabajo, con todos los sentidos puestos en el instinto de supervivencia. Y la verdad, parece que uno no esta completo si no va pasando por todas las etapas de la vida. No se puede ser universitario siendo analfabeto. Pienso que me quedaron asignaturas pendientes. Las importante, los juegos de niños. Salí a la vida sin haber jugado. Y la vida me pareció cosa más seria de lo que realmente era, y llena de trampas y responsabilidades. Se me exigía comportamiento de hombre cuando sólo era un niño triste, asustado y desconfiado. Obligado a competir en un mundo de truhanes, hechos de la necesidad y la miseria. No siempre de la maldad, aunque fuesen armas necesarias en la lucha.¿Cómo hubiese llegado hasta aquí si un día hubiera sido niño? Imagino que la vida me hubiera sido más fácil, no hubiera encontrado tantas trampas en el camino o, por lo menos, no hubiera sido tan duro ir sorteándolas.
Si volviera a nacer, querría pasar por la etapa de niño. Querría aprender a jugar, y a recibir y dar cariño. Aprendizajes necesarios para andar por la vida. Los hombres que nunca fuimos niños, tenemos un fondo de tristeza, de inseguridad, de despego y desconfianza, que no nos permite ser plenamente felices.
Siento pena de los niños solitarios, de esos que lo tienen todo y, sin embargo, se les ve tristes ¿Serán felices cuando sean mayores? ¿Serán mayores sin dejar de ser níños, o serán siempre viejos?
Creo que hoy el cariño se sustituye por regalos, caprichos y juguetes ¿Es así como se hace feliz al que mañana será hombre?
Yo hubiera deseado juguetes, pero, también cariño.
Si volviera a nacer, querría pasar por la etapa de niño. Querría aprender a jugar, y a recibir y dar cariño. Aprendizajes necesarios para andar por la vida. Los hombres que nunca fuimos niños, tenemos un fondo de tristeza, de inseguridad, de despego y desconfianza, que no nos permite ser plenamente felices.
Siento pena de los niños solitarios, de esos que lo tienen todo y, sin embargo, se les ve tristes ¿Serán felices cuando sean mayores? ¿Serán mayores sin dejar de ser níños, o serán siempre viejos?
Creo que hoy el cariño se sustituye por regalos, caprichos y juguetes ¿Es así como se hace feliz al que mañana será hombre?
Yo hubiera deseado juguetes, pero, también cariño.
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