Como aportación al comienzo de la Semana Santa, dejo esta foto, de hace algunos años, del Domingo de Ramos en Don Benito.sábado, 31 de marzo de 2012
DOMINGO DE RAMOS
Como aportación al comienzo de la Semana Santa, dejo esta foto, de hace algunos años, del Domingo de Ramos en Don Benito.DON BENITO. Recuerdos
viernes, 30 de marzo de 2012
LABIOS CON SABOR A VINO.
Vivir las tradiciones, disfrutar las costumbres, es respirar el aire de lo mejor de otros tiempos. Es repetir imágenes de escenas tantas veces vistas. Sin embargo, es la misma la ermita que se adivina, pero diferente la mujer cuya boca espera sedienta el sabor del vino que contiene una bota. Y todo esta en perfecta armonía, lo que se ve y lo que se imagina. Bella es la foto, y bella es la mujer que la protagoniza.jueves, 29 de marzo de 2012
DÍA DE HUELGA
Para el comercio la huelga esta consistiendo en bajar las persianas de las puertas del negocio cuando llegan los piquetes y subirlas cuando se marchan. Operaciones repetidas con cada visita.
Esto es lo que he visto en la calle. No quiero opinar, ni valorar si lo visto es bueno o malo. Ni pensar en lo que debe hacer la gente. Ni siquiera si algunos comportamientos son como para sentirse orgullosos.
Cuando se haga lectura de la jornada, todos habrán ganado, todos serán héroes contando la historia.
Reflexiones para no tomar en cuenta.
Esto es lo que he visto en la calle. No quiero opinar, ni valorar si lo visto es bueno o malo. Ni pensar en lo que debe hacer la gente. Ni siquiera si algunos comportamientos son como para sentirse orgullosos.
Cuando se haga lectura de la jornada, todos habrán ganado, todos serán héroes contando la historia.
Reflexiones para no tomar en cuenta.
miércoles, 28 de marzo de 2012
DON BENITO. Manifestaciones

La foto recoge una de aquellas primeras manifestaciones de un primero de mayo de la segunda década de los 70. Apenas había empezado la lucha de los trabajadores por conquistar derechos negados durante años. Pero a partir de entonces todos los pasos se darían hacía adelante, conquistando poco a poco libertades y dignidad de trabajador. Y habría otras muchas manifestaciones con las mismas reivindicaciones escritas en parecidas pancartas.
El mundo del trabajo se había puesto en movimiento.
martes, 27 de marzo de 2012
P0R LOS ANCIANOS
lunes, 26 de marzo de 2012
JUGUETES DEL DESTINO
Aunque llevo algunos años en silla de ruedas, no me acostumbro a ver en esa situación a otras personas. Y no es que me mueva ningún sentido de lástima, ni siquiera de sorpresa. Me mueve la rabia y la impotencia por lo insignificante que somos frente a la mala suerte. Una enfermedad, un accidente, un pequeño revés en la vida, y has de vivirla como jamás hubiese soñado. ¡Y es que somos tan frágiles! Y aunque nos creamos colosos no somos nada más que juguetes que puede romper el destino en cualquier momento.
Me costó reconocerla, o me negaba a admitir que fuese ella, sin embargo, reconocí aquella voz que me llamaba por mi nombre. Y vi. unos ojos suplicantes que se clavaban en los míos, y una sonrisa partida por un rictus de amargura. En principios, aún teniendo la certeza, dudé que fuese la chica alegre, hermosa y llena de vida que conocí en otro lugar y en otra época. Me alegré de su presencia, pero me entristeció no verla como yo la recordaba. Charlamos de cualquier cosa. Tímidamente le pregunté algo de su vida, y, también, con delicadeza, algo de sus penas. Levantó los brazos y pareció contestarme: ¡Qué puedo decirte que no se vea!
Y me dijo adiós con la mano, y luego la bajó para hacer avanzar su silla de ruedas.
Me costó reconocerla, o me negaba a admitir que fuese ella, sin embargo, reconocí aquella voz que me llamaba por mi nombre. Y vi. unos ojos suplicantes que se clavaban en los míos, y una sonrisa partida por un rictus de amargura. En principios, aún teniendo la certeza, dudé que fuese la chica alegre, hermosa y llena de vida que conocí en otro lugar y en otra época. Me alegré de su presencia, pero me entristeció no verla como yo la recordaba. Charlamos de cualquier cosa. Tímidamente le pregunté algo de su vida, y, también, con delicadeza, algo de sus penas. Levantó los brazos y pareció contestarme: ¡Qué puedo decirte que no se vea!
Y me dijo adiós con la mano, y luego la bajó para hacer avanzar su silla de ruedas.
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