domingo, 31 de enero de 2010

RATONES


Aunque de ratones siempre se han contado muchas historias y cuentos, no por eso me resigno a silenciar el descaro de los hermanos Simpatía, dos simpáticos roedores amigos y guardianes de mi vivienda. Eran muy pequeñitos, brillantes, siempre arrastrando la cola y moviendo el hocico. Al principio de conocernos corrían huidizos, hasta que me fueron y cogiendo confianza, cuando ya llegaron a ese punto se paseaban por la habitación y mis cosas como Pedro por su casa. Inspeccionaban la cama, mi cara si estaba acostado, los papeles, los libros y todas mis cosas. Se me quedaban mirando con curiosidad y descaro, tal parecía que me pedían explicaciones si me conducta no era de su agrado. Tenían su domicilio en un agujerito en la pared a los pies de mi cama, y allí le ponía yo todos los días algo de comida. Y todo iba bien hasta que la dueña de la pensión los vio un día que limpiaba la habitación, y puso el grito en el cielo. Me amenazó con no volver a ordenar mi vivienda, y vaya si lo cumplió. A partir de ese día no pasaba ni por la puerta. Esta vivienda estaba situada en el patio de la casa, y constaba de dos habitaciones y una pequeña cocina. Para mí era el sitio ideal, pues gozaba de total tranquilidad e independencia. Aquí recibía a mis amigos, los más cobardicas y las féminas dejaron de acudir cuando se enteraron que había ratones. Llegué a tomarles cariño, y creo que ellos a mí.
Tuve que viajar al extranjero, y como no sabía cuanto tiempo permanecería fuera, me despedir de la pensión para no seguir pagando mientras estuviera ausente, además no estaba seguro si volvería. Pero volví y pregunté por mi antigua vivienda y, con mucha cautela, por sus moradores. La patrona me dijo algo enfadada que se encontraba libre desde que se corrió la voz que un viajante que la ocupó pasó la noche en el patio porque la habitación estaba llena de ratones. Y todo por dos ratoncitos de nada.

sábado, 30 de enero de 2010

EL ZAPATERO

El viejo zapatero. Esta es una imagen casi imposible de ver hoy día, tan corriente hace años. Si había un personaje conocido, era el zapatero. Hombre hablador y bonachón, artista o remendón de zapatos muertos. Mesa vieja cargada de utensilios desaparecidos, cuyos nombres han quedado en los archivos de la historia: horma, pata de cabra, lezna, cerote, chaveta, tapas, medias suelas…La zapatería era el lugar de tertulias de amigos y vecinos, almacén de secretos y confesionario de penas.
Tenéis, amigos zapateros, un merecido puesto en la historia.

viernes, 29 de enero de 2010

UN CASO MISTERIOSO

Vivimos rodeados de misterios. Somos un puro misterio y no siempre encontramos una explicación lógica para lo que ocurre a nuestro alrededor. Yo pienso que todo tiene una explicación, aunque no siempre la encontremos. ¿A quién no le han ocurrido cosas extrañas lejos de la razón? A mi me han ocurrido muchas, pero sólo contaré una, que pasado el tiempo, aún hoy me da que pensar.
Tenía una tienda de fotografía. Una mañana temprano fui a terminar unos trabajos, y estando en plena tarea, me acordé de las lleves de la tienda, visualizándolas en el cenicero que esta encima de la mesa del salón de mi casa. Busqué en los bolsillos, no las tenía, ni puestas en la cerradura de la puerta, ni en el mostrador, ni en parte alguna. Pensé en la verja que protege el pasaje comercial donde estaba mi tienda, salí para verla y a aquellas horas de la mañana estaba cerrada ¿Pero, entonces, como había entrado yo? Antes que se desbocara la imaginación, llamé por teléfono a casa, se puso mi mujer, le dije que mirara si estaban las llaves en el cenicero, y me dijo que sí, que allí estaban, le pedí que mirara si estaba en su sitio el otro juego de llaves, me contestó que se encontraban donde siempre habían estado. Ya no había más llaves. La verja y la puerta nos cuidábamos mucho de cerrarlas bien, por lo que no cabía la posibilidad que se hubiesen quedado abiertas. Nada forzado, nada sospechoso ¿Cómo había entrado? Traté de reconstruir en el tiempo todo lo que había hecho desde que salí de casa, pero los únicos recuerdos que tengo es la salida de mi domicilio y el momento de visualizar las lleves en el cenicero.

jueves, 28 de enero de 2010

EL HUMO DEL TREN

La locomotora del tren avanza orgullosa resoplando y echando humo. Aquellos trenes de carbón que tantos sueños se llevaron y tantos proyectos trajeron. Hoy piezas de museo, dedicadas a la nostalgia y al recuerdo en la mente de viajeros, artistas y enamorados. De pueblo, bohemios y soldados. Con su música de traqueteo y su silbido de despedida y llegada, se deslizaba por los campos transportando sin discriminaciones a todas las clases sociales. A los buenos y a los malos, a los ricos y los pobres.
Sí, estos son los trenes de mis recuerdos..

miércoles, 27 de enero de 2010

ESTILO TELEGRÁFICO


Como he contado, no recuerdo cuando, tengo graves problemas para escribir, por lo que mi estilo es casi telegráfico, me veo obligado a economizar palabras como si me costaran dinero. Me gusta la literatura, pero en estas condiciones, poca literatura puedo hacer escribiendo. Mi gran obsesión es que se me entienda, si lo consigo, pues, más contento que unas pascuas. Obligado por tales problema, pronto me veré obligado a reducir la extensión de mis entradas, pero no así la frecuencia, procuraré estar para pasar lista cada día aunque sólo escriba: ¡!HOLA!! Y así hasta que el ordenador enmudezca definitivamente. No es darse por vencido, es aceptar las reglas de la vida. Quiero seguir y seguiré mientras pueda mover un dedo. Os lo debo a todos, los que me visitáis con amables comentarios, y los que me leen y permanecen en silencio, a todos, GRACIAS.
He sido muy feliz desde que inicié mi andadura por la Red, y esa felicidad ha sido completa cuando he sido consciente de vuestra presencia más allá de la pantalla del ordenador. Cuando escribo ya no me siento solo, me acompañáis vosotros.
Hasta mañana, pues, que será otro día y como si no hubiera pasado nada.

martes, 26 de enero de 2010

EL REPORTAJE DE BODA


Fue todo un calvario intentar cobrar aquel reportaje, y al final no pude venderlo, y me quedé con las fotos como recuerdo de boda. Imágenes maravillosas del feliz acontecimiento. Caras sonrientes, gestos alegres, derroche de besos, mimos y caricias. Contrayentes de la mano, colgados de los labios o arrullándose como palomos. Consuegros cantando a dúo una canción de otro tiempo. Hermanos, primos y cuñados, el mismo parentesco en féminas, apurando cubatas. Los niños con sus calcetines blancos, corriendo entre las mesas. Los trajeados invitados fumándose el puro, regalo de los padrinos. Los músicos impacientes por hace sonar sus instrumentos. Y empezó el baile, que, como es obligado, lo iniciaron los novios con música que sonaba como un vals, pero que empezaron a bailar como bolero. La pareja de recién casados danzando en la pista formaban un conjunto muy hermoso. La felicidad que irradiaba sus caras pregonaba un amor eterno, de ese para el que el tiempo no existe.
Todo se reflejaba en las fotos del reportaje de la boda, no se escapó el más mínimo detalle. Las imágenes lucían en un lujoso álbum de piel.
El novio me dijo que se lo llevará a la novia, sin más explicación, y la novia puso el grito en el cielo chillando a un tiempo: “!El álbum para ese sinvergüenza. No quiero verlo ni en fotografías!” Una amiga dijo: “Se han separado”
Apenas un mes duró la boda. En cuestiones de casamientos mi hijo siempre me decía: “vamos a entregar y cobrar pronto el reportaje antes que se separen” Y cuanta razón tenía.

lunes, 25 de enero de 2010

PÉSAME POR UN MARIDO VIVO




Pues, sí señor, metí la pata, y menos mal que el marido perjudicado se lo tomo con mucha resignación, pero no creo que le hiciera gracia.
Hablaba con su mujer una amiga, miembro de una Asociación de Viudas, le contaba detalles de la última excursión que habían hecho, los lugares visitados y lo bien que lo habían pasado, y acababa diciendo:”! Lástima que no estés en la Asociación para que vinieras con nosotras!” Y la otra decía: “! Qué pena!” Y el que era su marido permanecía mudo, sin decir ni pío. Oí lo que hablaban las mujeres, pero no me fijé en el hombre, además estaba de espalda, y como las conocía, me paré a saludarlas. No sé que me pasó, como pude sufrir tamaño despiste, tal vez fui influido por la conversación escuchada, el caso es que me ví diciendo: “Raquel, mi más sentido pésame por la muerte de tú marido” Se oyó un gemido, como de ultratumba: “coño, que estoy aquí, y todavía vivo”.
El pobre hombre no puede decirse que tuviera un buen día. Menuda situación para todos los participantes del lío. Yo por mi parte, aunque trate de justificarme, reconozco que no tengo perdón.

domingo, 24 de enero de 2010

LA CALUMNIA


¡Cuán frágil es la reputación de una persona! Toda una vida de honradez, puede caer en un instante por calumnias, por un comentario. Luego queda tocada, se instala la duda, y es muy difícil restablecerla enteramente. Queda para siempre la mancha y los antecedentes. Cualquiera, por infinidad de motivos, por inconsciencia o malas intenciones, puede destrozar una vida. Hasta la justicia te condena, y en muchos casos, no te libras de ser encarcelado y cumplir la pena. Aunque se reconozca tú inocencia, ya no es igual, ¿cómo se puede curar una reputación herida? Las secuelas duran toda la vida. Y como se trata del asesinato de algo tan valioso como la honra, así tendría que ser la condena al calumniador: Condena por asesinato. Pero sólo paga el acusado, los demás piden disculpas, los medios de comunicación hacen una rectificación y todo arreglado. Si hay demandas y amenazas, todo muy largo y muy caro, además del calvario, y hay que ver quién gana.
Bajando al plano doméstico, eres tú, hasta que la gente deciden lo que eres. No depende de ti. Se juzga a las personas por actitudes, por lo que piensan, por como me caen, por la pinta, por resentimientos, por envidias…Ayer te adoraba, hoy voy a destruirte hablando mal de ti. Me arriesgo poco, porque es mi palabra contra la tuya, pocas veces tengo que demostrar nada. Y no sé quién dijo. “Calumnia que algo queda”
¿Castiga la conciencia cuando se hace daño? Creo que sólo a los buenos, los malos la tienen encallecida y atrofiada, y es como si no tuvieran.

sábado, 23 de enero de 2010

MAGACELA


Abrevando bestias y hombre.

A la entrada de los pueblos había estas fuentes con pilar, donde bebían las bestias que venían del trabajo en el campo.
Esta foto corresponde a un pueblo de Extremadura, Badajoz, llamado Magacela, y fue hecha en el verano de 1974. Mí más entrañable recuerdo y respeto a las personas que en ella aparecen, y mí simpatía a un pueblo cargado de historia.

viernes, 22 de enero de 2010

EL LUTO


la entrada me la ha sugerido el entierro al que he asistido esta mañana.
El luto se lleva en el corazón, se decía. En otros tiempos no era del todo cierto, se llevaba en lo negro de la ropa, en la solapa, un brazalete negro en la manga, en la corbata, en los calcetines y hasta en la mirada. Ropa más que negra y recatada para las mujeres, pañuelos que les cubría la cabeza y tapaba casi toda la cara limpia de retoque y maquillaje. La duración de este camuflaje para las jóvenes era de alrededor y dos años, con lo que muchas pasaban del luto a vestir santos. Se les negaba hasta el paseo, la risa y la charla. El muerto descansaba, quedando el infierno en la casa. Las mujeres eran las que más sufrían por el fallecimiento de un familiar. Eran costumbres rondando lo inhumano. Era restarle vida a los que quedaban.

Por fortuna las costumbres han cambiado. Se han suavizado, haciéndose más humanas. Es ahora cuando podemos decir que el luto se lleva dentro, que cada uno lleva su pena, no es impuesta por signos exteriores de duelo. Y después del funeral cada uno sigue su vida. Aunque sin romper del todo la tradición. El brazalete negro se usaba antes y se usa ahora, pero más bien en uniformes y ropas de deportistas. Y si repasamos fotos veremos que también antes llevaba el brazalete en el uniforme, desde los guardias municipales a jefes de alta gradación de los ejércitos. Banderas a media asta con crespones negros, es el símbolo de pesar del Estado y los pueblos. Es una forma de expresar sentimientos, vaya con ellos todos mis respetos.

Hoy hay una clase social que da la impresión que, además del traje, quieren imponer la costumbre de las gafas negras. A mi siempre me ha parecido que el sentimiento de dolor es proporcional a las gafas, mientras más grandes, mayor es la pena, dicen, porque los cristales ocultan las lágrimas.

jueves, 21 de enero de 2010

CORREOS




El cartero de la nostalgia.
Si hay una institución con más derecho a un homenaje en el recuerdo, es Correos y Telégrafos, que estuvo siempre al servicio de todos: de pobres y de ricos, de buenos y malos, de gente culta y analfabetos y de enamorados. Transportaban sentimientos, penas, alegrías, esperanzas, amores, hasta condolencias por el pariente muerto, mostrando el pésame en un listón negro en el sobre. Carta de soldados a sus madres o sus novias. Cartas que se leían y se conservaban como valioso tesoro. Unas pasaban de mano en mano o unos labios las leían para toda la familia; otras, las recibía el corazón y el corazón las guardaba. Y el momento de contestarlas era todo un ceremonial de “ponle esto” o “aquello”, después de empezar con aquel sencillo, austero y entrañable: “Querido hijo me alegrare que al recibo de la presente te encuentres bien nosotros bien a dios gracias” Sobran hasta las comas porque era igual que robar los besos. El pariente que sabía era el que escribía la carta, y si no el vecino o el niño que estaba muy adelantado en la escuela, y manejaba muy bien el tintero, la pluma y el papel. La despedida, como el principio, siempre era la misma: “y este que te quiere y que lo es…” y los enamorados ponían círculos y cruces, traducidos por besos y abrazos. Eran las cartas del pueblo, entregadas por unos abnegados carteros, porfiones con una dirección mal puesta o un destinatario desconocido, y que la gente esperaba con el corazón en un puño, en la calle o en la puerta de casa. Y la pregunta: “Hoy tampoco hay nada para mí?” Y el cartero responde, como sintiéndose culpable: “No, no hay nada” Alguna vez llegaba un giro, dinero que aliviaba un poco la penuria de los malos tiempos. “No he recibido carta, ¿se habrá perdido?” Duda que duele. Y los vecinos preguntaban; “¿Has recibido carta de…? Qué dice?”

Las cartas traían alegría, lo contrario de los telegramas, que siempre traían malas noticias, pues era como se les comunicaban las desgracias a los pobres. El telegrama para el pueblo era el anuncio de la muerte. Ponía en antecedentes de desgracias y fallecimientos.. No había un medio más rápido, era el teléfono de la gente sin bienes.

Correos y Telégrafos, mensajeros en otros tiempos de esperanzas y miedos, vaya nuestro más emocionado recuerdo. Aunque vuestra existencia perdura, las necesidades de la gente han cambiado y también las comunicaciones, por lo que, aunque sea doloroso, ya pasáis casi desapercibidos para la gente del pueblo, o estáis en otros menesteres de más importancia y menos sentimientos.

miércoles, 20 de enero de 2010

DON BENITO

Década 80.

San Sebastián, el barrio más antiguo de Don Benito, celebra sus Fiestas.
Las fotos son de las décadas de los 70 y 80 de siglo XX.


Década 70.

martes, 19 de enero de 2010

LA AMARGURA DE UN CAMPESINO

La amargura del campesino después de una tormenta.

Foto de 1973. De cualquier lugar, porque la impotencia y la amargura es la misma se produzca donde se produzca el hecho.

lunes, 18 de enero de 2010

EGOÍSMO


El egoísmo y la vanidad de los seres humanos han llegado a tal punto, que fuera de uno no existe nada. Yo, nada más que yo, y sólo yo. Yo soy el que más piensa, el único que siente, el más guapo, el más inteligente, el que siempre tiene la razón, porque estoy en posesión de toda la verdad. Yo doy mucho, recibo poco, puedo repartir alegría y felicidad, ya que de todo me sobra mucho. A mi me hacen daño y sufro mucho, yo no lo hago nunca, y por otra parte, los demás ni sienten ni padecen. Si llueve digo que me mejo, nunca que nos mojamos. Todo lo bueno lo hago yo, todo lo malo lo haces tú, ni siquiera nosotros. A mí se me hace daño, sufro mucho, terriblemente, yo no hago daño y, además, tú no tienes la capacidad del sufrimiento. Si tengo hambre como yo, y estoy seguro que tú quedas satisfecho. Te equivocas tú, nunca yo. Yo tengo todos los derechos, tú sólo tienes deberes.
Voy por la calle ocupando todo el espacio, y eres tú el que debes apartarte para que yo pase. Yo aparco el coche ocupando dos aparcamientos para fastidiarte a ti, si tú lo hicieras sería un delito. Lo mío es lo mejor, lo tuyo lo peor.
A la vista de estos comportamientos, llegamos a la conclusión que el ser humano de estos tiempos solamente se importa él mismo, no es que no le importen los demás, si les importa un poco, pero sin sacrificio, te dan siempre que no sea a costa de ceder, sin menoscabo en sus intereses, ni en su imagen, ni en reputación, y a cambio de no dejar, nunca, de reconocer que son los mejores. Y cuando haya que repartir, el trozo más grande sea para ellos.
Tenemos que dejar de ser tan egoístas y vanidosos, ser más considerados, pensar que lo mismo que nos duele a nosotros, duele a los demás, porque todos estamos hechos del mismo material y nuestra mente tiene la misma sensibilidad, y produce parecidos pensamientos. El mejor remedio es pararse a pensar de cuando en cuando, hacer uso de lo empatía y la tolerancia y admitir que no somos perfectos, que somos humanos, y como tales, nos equivocamos. Los errores se corrigen y se perdonan.
Estos son mis pensamientos, anticuados, trasnochados, vistos desde el prisma de un idealista romántico, y me daría por muy contento si mi mensaje fuera leído y entendido, y fuera motivo de un instante de reflexión.

domingo, 17 de enero de 2010

EL DESEO CONVERTIDO EN SUEÑO



Con su cabeza en mi hombro se dejaba llevar por la presión de mis manos en su cintura a los acordes del último vals de la noche. Nos movíamos en el centro de la pista solitaria. Unos focos, en la altura, iluminaban el traje rojo y largo de mi pareja, parecía más rojo que tras los cristales del escaparate de donde yo lo tomaba cada día, desvistiendo un maniquí para vestir un deseo. Dejó de sonar la música y se apagaron las luces. De mi smoking negro en la oscuridad sólo resaltaba la blanca camisa.
Y de la oscuridad de la noche surgió el suave rumor de las olas, y el beso de las espumas sobre la arena. La misma luz que iluminaba el agua hacía brillar nuestros cuerpos desnudos. Soñaba cuando apenas abrí los ojos, vi a lo lejos, en el agua, el vestido rojo y encima el cuerpo desnudo de mi pareja. Contemplé desde la playa, sentado en la arena, el milagro de la naturaleza en un cuerpo de mujer. Sentí celos del agua que la mojaba y de la luna que la iluminaba, acariciando su piel.
En un arrebato de pasión la subí sobre mis hombros, y cogiéndole las piernas fui dejando las huellas de mi carrera sobre la arena de la playa. Corrí y corrí, y como si se hubiera evaporado, desapareció de encima de mis hombros. La busqué en la playa, por las calles, y hasta en el campo iba a buscarla. Estaba allí, lejos, en un montículo, llamándome con los brazos extendidos hacía mí. Corrí a su encuentro como un loco. Cuando la tierra se abrió entre los dos. Salte y empecé a caer, a caer…
¿Es que un casado es infiel por haber soñado?

sábado, 16 de enero de 2010

VA DE TELÉFONOS



Parece que nos comunicamos mejor a distancia que cara a cara. Lo digo por esas interminables llamadas de teléfono, ese afán de estar siempre comunicados, ese irreprimible deseo de decirlo todo. Hoy quién no tiene teléfono móvil, no existe. En el móvil esta la intimidad, es el guardián de nuestros secretos. Se hacen y se rompen relaciones, buen aliado para el trabajo, espanta la soledad, da seguridad y, en ocasiones, es molesto e impertinente. Se dice, estar localizados. Familias numerosas cada miembro con su móvil, incluidos el abuelo y la abuela, y el gato porque no habla nuestro idioma. Y suena en cualquier parte y momento. En la calle, en el bar, en el cine, en la iglesia, en una reunión, en medio de una conversación, en clase, y no sé si durante una confesión suena el del confesor o el del pecador. Y por la calle hablas con el móvil y no con el compañero de paseo, o vas hablando y gesticulando solo. Y pese a la prohibición, el coche es todo un locutorio. Nunca se han contado tantas cosas como ahora y tan poco sustanciosas. Las operadoras de telefonía nunca pensaron que decir tonterías se iba a convertir en un negocio tan fabuloso. Para ellas la palabra es dinero. Aunque todo lo que se traslada por ondas no sean tonterías, reconozcamos que tampoco todo es importante. En su afán de seguir en guerra contra el silencio, te regalan puntos, comas, teléfonos, y si hiciera falta, hasta el tambor de los negros.
Habla, habla que tus palabras son beneficios, y sin comunicación no hay progreso.

viernes, 15 de enero de 2010

BEBER EN UN ACTO SOCIAL



A pesar de las campañas que se vienen haciendo contra el consumo de alcohol, no hay fiesta o celebración donde este no tenga un muy notable protagonismo. Y es que no se concibe un acontecimiento social sin consumo de alcohol. Se empieza con cualquier bebida y se termina con licores de muy alta graduación. Los brindis no suelen hacerse con agua. Al final todas las lenguas se desatan y es cuando realmente empieza la fiesta. Los más serios, los más comedidos y los más importantes acaban haciendo declaraciones, contando chistes, cantando y bailando hasta con los subordinados. Y como no podemos controlarnos en el furor de la alegría y el jolgorio, se gastan bromas pesadas, se toman confianzas, se reparten comprometidas confidencias, y para todo ello al día siguiente se dice que “no me acuerdo de nada” Cuando todos participan de la misma alegría, la juerga es general. Pero imaginemos alguno que no bebe, creéis que lo pasa bien aguantando bromas pesadas, risas descontroladas y montones de tonterías. Viendo en los demás su comportamiento cuando esta bebido. No es para sentirse bien aguantando borrachos, y entonces, al menos que tenga mucha voluntad o sea masoquista, terminas bebiendo para estar a la misma altura, para sentirte bien y no dar la nota. De no hacerlo así, es mejor abandonar la fiesta cuando empieza la alegría, o por lo menos beber hasta ponerse alegre, nada más que alegre, y dejemos de ser hipócritas, eso no se consigue con agua o con refrescos.

jueves, 14 de enero de 2010

EN LA ESTACIÓN


Las 3,35 en la estación de un pueblo allá por el año 1969. Los viajeros esperan el tren-correo, y el hombre del acordeón trata de amenizar la espera, tal vez para él suponga comer ese día, o tal vez, su sustento llegue con otro tren o por otra vía. Las personas que se encuentran en una estación nunca se sabe si se van o esperan.

miércoles, 13 de enero de 2010

DISCAPACIDAD

A una persona con una discapacidad física no se la debe tener constantemente vigilada, porque acaba sintiéndose doblemente discapacitada. Mucho menos, recordarle a cada momento que no haga esto o que no haga aquello porque lo hace mal o porque no sabe, y si encima lo culpabilizamos de fracasos y errores, termina dudando de todo, y no atreviéndose a dar un paso por miedo a ese fracaso. Es bueno conocer las propias limitaciones, pero sin exagerarlas. Hay muchas personas que en su afán de protección al enfermo le hacen mucho daño, coartando su libertad, impidiéndole que se desarrolle como persona e inyectándole miedos. El trato ideal es la naturalidad y no pensar ni decidir en todo momento por el discapacitado, pues sus limitaciones esta en sus miembros no en su cerebro.
A mi me gustaría muchas veces no aceptar la ayuda que personas voluntariosas y solidarias me brindan, pero como negarse sin ofender a las personas que tan amablemente la ofrecen? Si pudiera hacer entender que la ayuda, en ese momento, me entorpece, porque he de hacer las cosas de determinada manera para no caerme. Cuando necesito ayuda me gusta pedirla, y explicar en que la preciso.
Como ya he contado, tengo dificultad hablando, pero no me faltan traductores impacientes por completar mis frases, y no sé porque será, siempre acaban diciendo lo contrario de lo que quise decir, por ejemplo: bueno por malo, bonito por feo, blanco por negro, grande por pequeño, etc, ect. Sin traductor no me pasaría esto.
Hablo desde mi propia experiencia. No me gusta vivir agobiado, sobre protegido ni vigilado. Me gusta estar totalmente integrado en el mundo de los sanos, con las limitaciones que me han tocado, yo no me las he buscado, y por tanto, no debo sentirme culpable. No quiero preferencias, y si la sociedad tiene que echar algo en cara, que se lo eche a la mala suerte y a la naturaleza que son las únicas culpables.
Me he excedido en la entrada. Mi ánimo esta helado como el tiempo. Imposible detener el río de incongruencias. Tendría que leer lo escrito, pero si lo hago no lo publico. Perdón, amigos.

martes, 12 de enero de 2010

AGUA PARA TODOS

No sé, ni voy a juzgar, si la venta de agua embotellada es buen o mal negocio. A la vista del espacio que ocupan los embalses en los hipermercados, tiendas, bares y garrafones de plástico tirados en los contenedores, la industrial del agua tiene que ser una de las más rentables. Tiene una clientela asegurada. Y el personal, como es muy desconfiado, no se fía de los servicios municipales y, por si acaso, no beben agua del grifo. Tampoco se fían las primeras autoridades de pueblos y ciudades, porque las botellitas del preciado líquido decora todas las mesas de reuniones. Quién no se pasea por la calle con una botella es un pelanas que no tiene respeto por la salud, además desprecia lo que esta tan de modas. Agua para todos, que un día es un día. La verdad, voy cambiando de opinión, ahora creo que es un negocio fabuloso, pues el líquido elemento tiene multitud de aplicaciones, las tiene casi todas, hasta para hacer gárgaras. Si en un bar pides un vaso de agua, igual te miran con cara rara, y el camarero te dice que el grifo no echa gota y que la botellita cuesta un euro. Y el sediento pelanas piensa que el vino es mucho más barato en la taberna y encima produce más alegría. Así se encuentra con un solo euro y el dilema de vino o agua.
Todo sea por la salud, porque el agua es salud para el cuerpo y beneficios para la industria del líquido, que tiene una clientela segura, como la tienen las funerarias.

domingo, 10 de enero de 2010

FOTÓGRAFO

Las cosas no siempre son lo que parecen, y en los negocios y en el trabajo libre, casi nunca los beneficios corresponden al esfuerzo. Yo trabajaba mucho haciendo reportajes fotográficos, pero entre impagados, fotos que no se vendían, gastos y comisiones, ganaba para ir tirando. Me gustaba y no me importaba las horas de trabajo. Por otra parte, tenía que trabajar para dos, para la persona que me repartía y vendía las fotos y para mí. Formábamos una buena pareja laboral, y nunca tuvimos problemas de ningún tipo, ni siquiera de dinero. Trabajaba al 20% de comisión, y yo corría con todos los gastos, hasta los de representación. Cuando había poco trabajo hacía grandes reportajes por mi cuenta y riesgo con la esperanza siempre de vender fotos suficientes para cubrir gastos, y que al menos mi vendedor ganara su comisión. Él no tenía otra fuente de ingresos, además no gozaba de buena salud.
El trabajo en fiestas, ferias, congresos, mítines, etc, era muy duro para mí que tenía que hacerlo y para quién tenía que venderlo. Claro que también tenía momentos buenos, pues no faltaban aquellos en que, por necesidad del servicio, había que participar en la fiesta.
Y entonces casi todas las fotos se hacían en blanco y negro, y cuando llegaba a casa, tenía que revelar los carretes, meterme en el laboratorio y sacar las copias, una por una, así todas. Eso suponía pasar lo que quedaba de noche oliendo revelador, baño de paro, fijador y muchos más químicos, con luz roja, sin ventilación y en 3 metros cuadrados. Pero con todos los inconvenientes aquellos laboratorios tenían mucho de mágico. Confieso que sentía miedo hasta tener el carrete revelado en las manos, era cuando se veía el resultado, luego la ampliadora dando exposiciones, haciendo encuadres y reservas, ve como del papel blanco que has introducido en la cubeta del revelador va apareciendo, poco a poco, una imagen…, eso, eso es pura magia.

sábado, 9 de enero de 2010

LOS TOROS






Cuando era joven me gustaba mucho la fiesta de los toros. Tuve ocasión de asistir a muchas corridas y seguir la trayectoria profesional de buenos toreros. Nunca pensé en el sufrimiento de los animales. Es hoy, quizás los años me hayan hecho más blando, cuando no puedo seguir indiferente como pican al toro, como le ponen banderillas o como lo matan. Y entiendo que esa es la esencia de la Fiesta Nacional, con la que tan identificado estamos los españoles. Las tradiciones de casi todas las fiestas se asientan en bárbaras costumbres, muy chocantes y crueles para estos tiempos. Tal vez sea el momento de ir cambiando algunas costumbres. Digo cambiando costumbres y no eliminando. No soy partidario de prohibirlas, como pretenden en algún sitio. Más parece por los colores de la bandera que la envuelve que por el sufrimiento de los toros. Intereses ajeno a la fiesta.
Que sean los intereses de la Fiesta Nacional los que decidan su suerte, pero con la voz y voto de los aficionados y los defensores de los animales, dejando al margen cuestiones de cualquier otra índole.

La foto es de 1974, en una corrida de rejoneo en Don Benito.

viernes, 8 de enero de 2010

ESCUELAS NACIONALES


Imagen de hace 36 años. Había Colegios de pago, también Escuelas Nacionales donde los alumnos estudiaban sin dar muchos problemas. Había carencia de todo, pero no faltaban las ganas de enseñar y aprender ¡Y en que condiciones, santo Dios!

jueves, 7 de enero de 2010

AEROPUERTOS



Hay tanto peligro en el cielo como en la tierra, y por eso la vigilancia de los aeropuertos. Más difícil que volar es levantar el vuelo. Todas son complicaciones, unas veces el tiempo, otras huelgas de pilotos, otras huelgas de celos, otras que hay menos billetes que pasajeros, otras que la empresa de aviación se fue al cuerno, o que los motores del avión se convirtieron en asador de pájaros, o que los morros del avión hacen un ruido muy raro, como si estuviera muy constipado. Y a esto le añadimos el papeleo, las facturaciones, las ventanillas, la búsqueda de pantallas dándote malas noticias, el arrastre de equipajes, las prisas, las carreras, los altavoces poniéndole música a todo esto, para acabar oyendo el pitido del detector de metales, que siempre pita, yo creo es porque ya lleva uno hinchado los huevos. Hasta aquí eran pitidos, a partir de aquí nuestro cuerpo serrano será fotografiado, sea fotogénico o no lo sea, y si se empeñan en encontrar bombas, bombas encontraran aunque sea confundiendo los pechos de alguna señora. Nos podíamos ahorrar la humillación de pasar por la máquina para que unos empleados nos vean el esqueleto, si total nuestra intimidad ya ha sido mancillada, pues, pasemos en pelotas picadas. Todo por la seguridad, sea. Pero, estarán conmigo, que tal y como se están poniendo las cosas, para volar al cielo lo más rápido, barato y práctico es pegarse un tiro.
Seguro que es el pensamiento de muchos pasajeros.

miércoles, 6 de enero de 2010

CUESTA DE ENERO

He salido a pasear temprano. Las calles estaban solitarias y llenas de papeles, vestigio del paso de SS, los Reyes Orientales. Y en los escaparates de las tiendas muchos carteles anunciando grandes rebajas. Y es que se acabaron las fiestas y el cachondeo, ha llegado el momento de empezar a subir los peldaños de la Cuesta de Enero. Allá arriba nos veremos, maltrechos, pero felices y sanos. Eso deseo y eso espero.

martes, 5 de enero de 2010

LOS REYES MAGOS


Los reyes de los niños pobres caben en unos viejos zapatos. Los camellos vienen cargados de regalos de marcas para los niños ricos. Los Reyes Magos no entienden de clases sociales, pero si de dinero. No son racistas, uno es negro. Viajan en camellos, para vender el oro negro. Aquellos los guiaba la estrella de oriente, a estos la luz de los grandes almacenes. Es la alianza de Oriente y Occidente. Seguro que ya hasta olvidaron que hubo un niño, un belén y un pesebre. Eso fue tradición, esto es negocio. De aquella tradición, sólo quedan los niños pobres.

Pensamientos de una persona mayor conocedora del valor del dinero.

Pero los sueños, los deseos y las ilusiones de los niños no tienen precio, y para ellos todos los regalos que hayan soñado, que los Reyes Magos se dan por bien pagados con vuestras risas y la alegría de vuestros ojos..No habrá carbón, sólo regalos.

lunes, 4 de enero de 2010

EN UNA PENSIÓN


La que se montó en la pensión aquella mañana! Bueno, pensión o lo que fuese. A mi me había llevado hasta allí un señor bajito y calvo, con pinta de churrero, que la noche anterior gritaba por los andenes de la Estación de Delicias de Madrid, “hay pensión, tengo habitaciones” Se acercó a mi, y como si tratara de contarme un secreto, me susurró: “tengo una habitación aquí cerca” Yo contesté: “Bueno. Vamos” Tomamos un Metro, luego otro Metro. Después una calle, luego otra calle, y después de muchas calles más, nos encontramos subiendo las escaleras de un quinto piso. Mi guía, mi acompañante y colega del interminable paseo, llamó a una puerta y después de esperar un rato, asomó por la puerta la desgreñada cabeza de una señora con cara de sueño, gorda y vieja. Sin otra luz que la del pasillo, la señora me pidió el importe del hospedaje. Se alejó unos pasos, y con la mano me indicó que me acercara. Muy bajito me dijo que aquella era mi cama. Entonces me fijé en el panorama, y aunque apenas había luz y no se veía bien, por el olor a pies sudados y los ronquidos, se podía adivinar la cantidad de personas que dormían en aquel salón. Yo, acostumbrado a estos estrellados hoteles, me desnudé y metí la ropa debajo de la almohada. Y dormí bien, y dormido estaba cuando unos gritos me despertaron. Ya era de día, la luz también estaba encendida,, y un señor alto, flacucho, con las patas torcidas y en calzoncillos, gritaba rojo de ira:”Señora, por sus muertos, llame de una vez a la policía” Y la señora haciéndose la sueca preguntaba: “¿Pero que ha pasado?” Y él chillaba y daba saltos igual que un mono, con calzoncillos tirando a blancos: “!Me han robado todo, la maleta, la cartera, la ropa, sólo me han dejado esto!” Y se daba tirones en la única prenda que tapaba sus miserias. Al fin todos los huéspedes alborotados, gritando, insultando y acusando de ladrones a los que ya se habían ido. Y todos apresurados en vestirse y salir pitando antes que llegase la policía. De cualquier rincón del piso salían huéspedes vistiéndose de prisa camino de la puerta. Hasta una mujer de la vida acabó poniéndose derecha una teta ya en la salida.
¿Qué como acabó aquello? No lo sé. Nunca lo supe, ni me atreví a imaginar la suerte del pobre hombre robado, ni la de la patrona del chiringuito. Lo que si estoy seguro que no llamaron a la policía, que el hombre con pinta de churrero siguió yendo a la Estación de Delicias para llevar huéspedes al hotel de las estrellas, y así seguir aliviando su economía.
Cosas de ayer contadas hoy con la suavidad, la nostalgia y la chispa de ironía que el tiempo pone a las cosas pasadas. Así era y así es la vida.

domingo, 3 de enero de 2010

CAMBIAR DE CARA

Dicen que la cara es el espejo del alma, yo no sabía que el alma fuera tan confiada y transparente. Según esto, para parecer mejor persona, o sólo diferente, no es la cara lo que hay que operar cambiándola, sino el alma. Pero hasta que tengamos esa especialidad quirúrgica tendremos que conformarnos con cambiar de espejo si no nos gusta nuestra cara, o de cambiar de cara si no hay más remedio. A mi me gusta mucho la mía, quizás porque hace mucho años que la conozco y nos tenemos cierto respeto y mucha confianza. Si tuviera que cambiarla procuraría conocerla bien antes, no sea que una mañana me encontrara afeitando a un extraño, encima con semblante raro, como todo lo que se estrena. Porque hay que ver lo tristes que parecen las caras operadas y, sobre todo, la naturalidad que les falta y la teatralidad que les sobra. Y digo que si tuviera que cambiar algo de la mía, pues, solamente me pondría una sonrisa fija y permanente. Pero no una sonrisa cualquiera, ni tampoco la más bonita, ni la más fea, sería la más cachonda, que es lo que se merece la vida. Me gustaría pasearme por el mundo con una sonrisa de pitorreo, que es tomarse la vida en serio, con un poco de choteo. Y no quiero ser bonito, ya me conocí siendo feo ¿De que sirve cambiar el envase si el contenido es el mismo ¿Dónde esta la felicidad, en la cara o en los sentimientos? La belleza hace que te sientas mejor y te quieras más. Claro, por eso la gente guapa no tiene problemas de depresión. Son felices todo el rato.
Vivimos en tiempos de apariencias. Importa lo que se ve, lo que no se ve no existe.

sábado, 2 de enero de 2010

A LA PESETA


Mi trato con la peseta empezó cuando era joven, porque nuestra pobreza no nos permitía ser adolescentes, como iba escribiendo, mi relación con la peseta comenzó cuando deje de ser niño, hasta entonces mis conocimientos monetarios no llegaban más allá de la perra gorda o perra chica, cuyo valor era 10 y 5 céntimos de peseta, que era el capital de los pobres. La alegría de la casa, y hasta se decía que “vales más que las pesetas” Tener una era tener una rubia, y tener muchas rubias era ser afortunado. No había trapicheo donde no estuviera presente, muy liberal ella, no hacía ascos a mostradores, manos o bolsillos de cualquier clase. Con ella se compraban honras, se pagaban delitos o se hacían caridades. Fuimos compañeros durante años en las necesidades. Algunas veces nos dio las espaldas, dejándonos en la estacada. Por una rubia perdías un tren, dormías en la calle o pasabas hambre ¿Cómo olvidarte, compañera de tantos años de fatiga? Siempre estará con nosotros, nuestra amiga y valiosa compañera, la rubia. Y Aunque te hayan sustituido por otra moneda, dicen, más progresista, más europea y menos femenina, te echamos de menos por agradable al paladar, por fácil de pronunciar, por rubia y por resultona.
Euro se llama tú sustituto, eura debía de llamarse para no cambiar de género, aunque tan mal pronuncia el pueblo euro como pronunciaría eura. La cuestión es ser hasta en lo monetario europeo.
Adiós, rubia, siempre estarás en nuestros recuerdos.

viernes, 1 de enero de 2010

LA LUMBRE Y UN LIBRO


He pasado Nochebuena y Navidad en un pueblo pequeño. He paseado por la calle más bien poco. Han sido días muy fríos y desagradables, y dentro de la casa se estaba francamente bien. A la lumbre de una enorme chimenea, al chisporreteo de la leña de encinas. Todo el día leyendo. Voy seleccionando libros que leo cuando se me presentan estas ocasiones. Toda mi vida he leído mucho, ya un poco menos. Me falla la memoria, no retengo, ya lo confundo todo: títulos, autores y hasta géneros. Por otra parte, muevo algo la cabeza, y me bailan las palabras y los renglones. A pesar de todo, leo, mejor o peor, todo lo que tiene letras. Tengo toda la casa llena de libros de ediciones baratas, nunca me han gustado las de lujos, pues no me ha gustado utilizarlos como adornos de los muebles, y sí para leerlos y prestarlos a los amigos. Me gusta el olor y el tacto de los libros. Para mí, lo serio y lo creíble es lo que esta escrito sobre papel, soy incapaz de leer una buena obra sobre la pantalla del ordenador, y esto es extensible a los periódicos y todo tipo de documentos importantes. La costumbre de toda una vida no se puede cambiar en un instante. Y reconozco las muchas ventajas de la informática, pero un libro, es un libro.
Y una buena lumbre de encina, es una buena lumbre. Estoy seguro que a poco que lo imaginéis, os llegará el olor y el calorcillo de las llamas.